Según últimos estudios en EEUU. Comprueba que contar chistes sobre la muerte crea tensión y lleva a intentos criminales 

Jerga médica

Para entender mejor el lenguaje utilizado por los doctores

• Donaciclista. Se refiere a los accidentes en motos que con frecuencia afectan el cerebro, dejando el resto de órganos intactos para su donación

• Enterrar el hacha. Cuando por accidente dejan un instrumento dentro del paciente

La medicina es una carrera seria, pero los que la estudian no lo son. Es la conclusión del nuevo estudio que demuestra que alrededor del 75% de los que ejercen esta profesión han sido inculpados por “promover la muerte con el humor”, así lo publicó un comunicado de la Clínica Mayo de EEUU.

El informe sugiere que dichas bromas se toman en serio: más del 30% de las investigaciones sobre los cargos de homicidio o eutanasia a médicos proviene de sus colegas. 

“Estas acusaciones reflejan la discrepancia acerca de la atención al paciente por parte del personal médico”, se puede leer en el documento oficial.

Así mismo, el estudio revela que la eutanasia es uno de los temas más sensibles para bromear. A esto le sigue otro informe que encontró que en las investigaciones de homicidio y respecto a la práctica anteriormente señalada, “la mayoría de los acusados son profesionales de la salud que se oponen por motivos morales”.

Sin embargo, el escrito del Centro Hospitalario de Hastings de 2011 sostiene que el humor negro puede ser útil para el personal médico e incluso aceptable siempre y cuando sea con referencia a los pacientes”. Después de un episodio traumático los doctores “necesitan reírse antes de poder comer y estar bien”, afirmó la catedrática Katie Watson, especialista en ética del centro médico.

La Dra. Sandi Mann sicóloga de la Universidad de Lancashire, apoya este punto de vista. “El humor es un mecanismo de defensa que tiene aspectos positivos, ya que reduce la tensión y ayuda a prevenir el agotamiento”, dijo a Publimetro Internacional. “No obstante, existe una línea muy sutil (...) se puede caer en la despersonalización. El doctor puede dejar de ver a sus pacientes como personas”, agregó.