Una investigación de la antropóloga estadounidense Helen Fischer concluyó que el amor tiene fecha de vencimiento, pues produce efectos químicos en el cuerpo que no duran para siempre.

Según la investigadora, existen tres etapas: el enamoramiento, donde lo prioritario es el aspecto sexual; el cariño, que es cuando se tienen los hijos; y la separación.
 
De acuerdo al estudio, en la primera fase el cerebro segrega altos niveles dedopamina, norepinefrina y testosterona, que son los que provocan fuertes sensaciones. Es una sobrecarga química que el cuerpo no puede aguantar por mucho tiempo, por eso la intensidad del enamoramiento termina por desvanecerse. Aun así, esta fase dura unos dos o tres años, o incluso hasta cuatro.
 
El sexólogo Dietrich Klusmann añadió que las mujeres pierden el deseo sexual después de cuatro años de relación, porque su fin evolutivo es tener descendencia. El hombre la conserva para mantener la fidelidad de su pareja.