En cámara, cualquier persona que no tenga la complexión corporal de Kate Moss se sentirá con más kilos encima. Ya saben lo que dicen: uno engorda cinco kilos así no más. Toda una leyenda urbana que el fotógrafo checo Dan Vojtech comprobó con un gif en su cuenta de Instagram al retratarse a sí mismo. Eso sí, usando a su vez  diferentes objetivos.

Instagram

Foto:

De esta manera, se hizo nueve fotos usando objetivos de  de 20, 24, 28, 35, 50, 70, 105, 150 y 200 milímetros. Así se ve cómo el fotógrafo engorda y se ensancha "mágicamente", ya que los objetivos afectan la forma de su cara, que es más delgada en las fotografías tomadas con el objetivo de menor distancia y esta aumenta a medida que aumentan también los objetivos. 

Esto mostraría, un poco, por qué odiamos nuestras propias fotos.

Pero a su vez, la ciencia tiene una explicación, aunque es viejísima: en 1977, en el estudio titulado "Imágenes faciales inversas y la Hipótesis de la Mera Exposición", los psicólogos Theodore H. Mita, Marshall Dermer y Jeffrey Knight mostraban que los individuos preferían ver la imagen que veían en el espejo antes que las otras que pudieran proyectar. 

De esta teoría ya se había hablado en los años 60: el psicólogo Robert Zajonc, de la Universidad de Stanford, hablaba de cómo esta "exposición simple" hacía que la persona desarrollara una preferencia por un estímulo en particular basado en su repentina exposición hacia el mismo. 

Zajonc también demostró que las personas preferían realmente lo que veían en la foto que lo que la persona percibía de ella.  Por ende, como la gente suele verse más a sí misma en el espejo, todo lo que no se parezca a la percepción que han construido durante toda su vida les sorprenderá, reportó el portal Gizmodo.

Ahora bien, los filtros cumplen perfectamente esa función si se habla de plataformas virtuales.

Estos ayudan generalmente a transformar la percepción de la lente en la percepción que el individuo tiene de sí mismo.

Instagram, Snapchat y otras app hacen que uno vuelva a tener la imagen que tiene ante el espejo, que es la que siempre usan ustedes y que generalmente les agrada. 

Por esta razón, si creen que lucen "espantosos" cuando otro los retrata, no necesariamente tiene que ser así. Sus rostros jamás serán simétricos del todo (pruébenlo con uno de los lados de su cara, se verían muy extraños) y algunas partes del cuerpo son más grandes que otras.