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Frente a la sede del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes), activistas de Greenpeace esparcieron un gas naranja para simular  los riesgos de un eventual accidente nuclear en Brasil.

El objetivo de la manifestación fue exigir a la institución que deje de apoyar económicamente la construcción de la central nuclear Angra III, que se está levantando en el litoral de Río de Janeiro.

“Bndes financia inseguridad. Energía nuclear no” fue el lema que usaron mientras los activistas caminaban con máscaras antigás y vestidos con un traje amarillo similar al que se emplea en accidentes nucleares, aprovecharon de repartir mascarillas a los transeúntes para que vieran cómo se viviría una catástrofe nuclear.