Hasta ahora se pensaba que ser zurdo o diestro era una característica exclusivamente de los seres humanos.

Pero investigadores en Australia aseguran que los loros también prefieren usar un lado de su cuerpo más que otro.

Casi todos los loros usan predominantemente ya sea su ojo y su pata izquierda, o bien su ojo y su pata derecha, según un estudio publicado en la revista Biology Letters.

Las aves se especializan en el uso de un lado de su cuerpo para ser más eficientes a la hora de agarrar o inspeccionar posibles fuentes de comida, explican los investigadores.

Científicos de la Universidad Macquarie, en Sydney, estudiaron las preferencias de 322 aves de 16 especies de loro australiano.

"Determinamos qué ojo utilizaba más cada ave", dijo el Dr. Culum Brown, jefe del equipo investigador.

"En el caso de todas las especies menos una, encontramos una fuerte correlación entre el ojo con que el ave miraba la comida y la pata que utilizaba para agarrarla".

La excepción fue el llamado cockatiel, una de las especies de menor tamaño de loro australiano.

Los científicos creen que esta diferencia se explica porque el cockatiel tuvo una evolución diferente y se alimenta de pequeñas semillas de pastos naturales, lo que requeriría menos coordinación entre ojos y patas.

Los resultados de la investigación son interesantes porque "hay muy pocos ejemplos de preferencias de este tipo en animales, a excepción de los seres humanos", dijo Brown.

En el caso de los seres humanos, se estima que cerca de un 10% de la población es zurda. Preferir el uso de la mano izquierda o derecha refleja el mayor uso de un determinado hemisferio del cerebro, un fenómeno conocido como "lateralidad".

En el caso de los loros, los científicos creen que el hemisferio responsable de la selección de alimentos también controla la preferencia por el uso de la pata izquierda o derecha.

"Lo que sucede es que hay un hemisferio dominante que es el que analiza la información sobre una posible fuente de alimento y determina el uso de un lado del cuerpo”, señala Brown.

Pero los loros no necesariamente nacen con ciertas preferencias.

Al igual los niños, los loros jóvenes tienden a experimentar con ambos lados antes de preferir uno u otro".