Radical. Así es la medida que tomó el gobierno de Australia, donde se decidió sacrificar a más de 10 mil caballos salvajes en el remoto y árido interior del enorme país oceánico.

Las autoridades decidieron dispararles desde helicópteros a los animales, debido a que estos se están muriendo de hambre y de sed, por lo que sus cadáveres suponen un riesgo ambiental para las pocas fuentes de agua disponibles.

Al problema de la sequía, se suma el hecho de que, al igual que otras especies introducidas durante la colonización, como los burros y los camellos, los equinos se han multiplicado si control por Australia, destruyendo el medio ambiente autóctono.

Este argumento, no obstante, no convence a las organizaciones animalistas y ecuestres de ese país, que ya han alzado la voz para condenar y protestar por dicha política.

Consultada por Publimetro, la fundadora y vocera de ProAnimal Chile, Patricia Cocas, es crítica al respecto: "me parce pésimo, porque el caballo es un animal muy inteligente que tiene emociones…"

"Creo que hay que solucionarlo pero no mediante la vía de exterminarlos… porque la responsabilidad es nuestra, de los seres humanos", asevera la animalista chilena.

Pero según informó la cadena australiana ABC, las matanzas aéreas (organizadas por el Consejo Central de Tierras del estado del Territorio del Norte), comenzaron esta semana y durarán hasta mediados de junio.

"Estamos hablando de un país como Australia, tremendamente rico, que tiene recursos y no de un país tercermundista que no tiene otra opción", añade Patricia, quien propne la eutanasia animal como último recurso. Sin embargo, la "cacería" parece no tener vuelta atrás.