Las mujeres jóvenes pueden soñar con su boda por años, pero pareciera ser que este compromiso de por vida no las haría dramáticamente más felices, según un nuevo estudio estadounidense.

"Pareciera que los jóvenes, especialmente las mujeres, reciben el mismo impulso emocional de vivir juntos que casarse directamente", dijo la coautora del estudio Sara Mernitz, estudiante de doctorado en ciencias humanas de la Universidad Estatal de Ohio. "No hay un impulso adicional al casarse”.

El estudio, que utilizó datos de la Encuesta Nacional Longitudinal de la Juventud 1997, incluyó a 8 mil 700 personas nacidas entre 1980 y 1984, que fueron entrevistadas cada dos años desde el 2000 hasta el 2010.

Además de consultarles acerca de su estado civil, a los participantes se les hizo cinco preguntas que evaluaban su nivel de angustia emocional en cada entrevista. En una escala del uno (siempre) a cuatro (nunca), informaron la frecuencia en el último mes en que se habían sentido "desanimados y tristes" y otros síntomas.

Los científicos, que publicaron sus hallazgos en la revista Journal of Family Psychology, encontraron que las mujeres jóvenes solteras experimentaban un descenso similar en la angustia emocional al mudarse con una pareja romántica que al casarse directamente por primera vez.

Los hombres, sin embargo, experimentaron una caída en la angustia emocional sólo al casarse directamente, no cuando se mudaban con una pareja romántica por primera vez. Para los adultos jóvenes que ya habían salido de esa primera relación, tanto los hombres y las mujeres sintieron refuerzos emocionales similares al mudarse con su segunda pareja o al casarse con ellos. Mernitz explicó que estos hallazgos sugieren un papel en evolución del matrimonio entre los jóvenes de hoy.

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