Las cifras lo indican: La adicción a Internet es una de las adicciones a cosas no materiales que más ha crecido. Sobre todo en menores de edad. Se espera que cada 10 años crezca en un 5%, según un reportaje del diario ABC.es sobre este tema.

Claramente la presencia de sitios como Facebook o Twitter ha contribuido a este mal, tanto en hombres como mujeres, pero por sobre todo en personas menores a 25 años, según los datos que se manejan en España.

Según los expertos, se considera adicción a internet cuando "se pasa más de tres horas al día navegando por la red, y no por trabajo".

Este tipo de adicciones se asocia “a personas con un bajo autoestima o dificultades para tener relaciones sociales", asegura el doctor García Campayo, y en el caso de internet, "muchos recurren a la red insatisfechos con su vida real, con el objetivo de buscar nuevas relaciones".

Según García, aunque la iniciación en estas redes sociales es progresiva, "finalmente se crea una necesidad", hasta el punto de que "hay quienes cada 15 ó 20 minutos interrumpen su trabajo para conectarse", u otros que "no se sienten bien si no tienen nuevos amigos", cuando hay estudios antropológicos que aseguran que "el ser humano no puede tener más de 150 amigos".

La adicción a internet, para peor, puede fomentar el desarrollo de otras adicciones, como la del juego, las compras o el sexo, generando además un "progresivo descuido" de su vida real, su familia o sus amigos.

Del mismo modo sucede con la adicción al teléfono móvil, sobre todo por los conocidos smartphones, cuyo uso es frecuente "cada vez a edades más tempranas", generando a veces "un verdadero fracaso social" si no se reciben llamadas. "No puede ser que un niño de ocho años pida un móvil para Navidad", advierte el doctor José Angel Arbesú,, quien reconoce que en estos casos los padres juegan un papel fundamental a la hora de "ofrecer otras formas de pasar el tiempo libre" o supervisando el tiempo que dedican a este tipo de prácticas.