Dos hospitales de Barcelona asumieron la difícil labor de operar, por primera vez en el mundo, a un feto de 26 semanas que sufría una patología pulmonar anómala.

En el 90% de los casos, la enfermedad podía provocar la muerte fetal o neonatal. Sin embargo, la operación permitió que la niña, Alaitz, naciera bien.

Tras penetrar por la boca del feto, los especialistas del Clínic y de Sant Joan de Déu observaron la obstrucción y la perforaron con un láser.

En la intervención, se reconectaron los bronquios y se desinfló el pulmón hasta su tamaño normal.

Después de la operación, el embarazo tuvo una evolución normal y a las 38 semanas nació una pequeña niña que pesó 2,5 kilo. Actualmente, Alaitz tiene 16 meses y lleva una vida normal.