La cantante Haydée Milanés, hija del legendario músico cubano Pablo Milanés: "No quería cantar sus canciones y no quería que me asociaran con mi padre"

Ahora trabaja junto a su padre para lanzar una edición especial de su disco conjunto, pero hubo un tiempo en el que no quería que supieran cuál era su apellido ni quién era su padre. La cantante conversó con BBC Mundo sobre su infancia en La Habana, su música y proyectos.

Por BBC Mundo
La cantante Haydée Milanés, hija del legendario músico cubano Pablo Milanés: "No quería cantar sus canciones y no quería que me asociaran con mi padre"

Primero fue Haydée y mucho después aceptó ser Milanés.

La hija de la leyenda viva de la Nueva Trova Cubana Pablo Milanés quería hacer su propio camino, ganarse su nombre propio y ser alguien en la música por su cuenta.

No quería alcanzar aquello gracias a quien le tocó por padre.

Y lo logró.

Hoy poy hoy, Haydée Milanés, cubana de 36 años, forma parte de las voces que reinventan el cancionero latinoamericano y es cada vez más reconocida y elogiada por otros artistas ya consagrados.

"Era una cosa muy fuerte apellidarme Milanés. Renegué en un principio, no quería cantar sus canciones y no quería que me asociaran con mi padre. Me molestaba", señala a BBC Mundo la cantante que nació, creció y todavía vive en La Habana.

No es para menos, su padre fue uno de los mayores exponentes de la Nueva Trova Cubana, un movimiento surgido en los 60, asociado de inmediato con la Revolución Cubana que tuvo profundo arraigo en toda América Latina durante las décadas posteriores.

Con seis discos propios y otras tantas colaboraciones junto a otros artistas, la cantante trabaja sin descanso en la presentación de un álbum especial con las canciones de su padre versionadas por ella misma y con voces de cantores de todo el continente.

Escucha aquí el más reciente lanzamiento de Haydée Milanés: "Yolanda".

Sin embargo, a principios de siglo, cuando hacía sus primeras ser apariciones en los escenarios de la isla, ella era "Haydée" a secas. Y así se llamó su primer disco.

"Yo quería ser yo", dice ahora Milanés al recordar aquellos rebeldes primeros pasos en la música.

La infancia feliz

Antes de ingresar a las varias escuelas cubanas de música por las que pasó desde sus 7 años, Haydée disfrutaba jugando a las escondidas y subiéndose a los árboles con otros niños de su edad.

Pasó sus primeros años entre La Habana y Bayamo, la ciudad natal de su padre.

Hacia allá viajaba para pasar vacaciones o fines de semana, y disfrutar de dos frutas que le encantaban: el mamoncillo y la grosella. "Una frutica que después más nunca la he visto".

Mientras aquello pasaba, Cuba y la Revolución Cubana atravesaban tal vez las horas más difíciles que les tocaron pasar desde 1959. La desintegración del bloque socialista de Europa del Este y la desaparición de la Unión Soviética significaron para la isla los terribles años del período especial.

Para ella, sin embargo, la década del 90 significa el tiempo en el que sentó las bases de su carrera artística.

"Pasaron cosas feas de las que me he enterado, pero donde yo estaba se respiraba mucho ambiente cultural. Era todo muy sano", recuerda. "Es lo que yo viví".

El salto

A los 4, Haydée conoció su primer escenario cuando vio a su padre entonar sus más emblemáticas canciones acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional de México.

En ese mismo país fue en el que hizo su primera grabación para un disco de Pablo. La canción que cantó se llamaba "El canto de la abuela".

Haydée hizo sus estudios en centros educativos cubanos que combinaban las enseñanzas tradicionales con las musicales. Eso significaba que a mediodía acababan las clases de matemáticas, historia o lenguaje, pero en la tarde comenzaban las de lectura musical, piano, dirección coral y otras asignaturas.

Después de 11 años de formación musical, en 1998 arrancó su carrera.

Con menos de 19 años ya era la vocalista del Cuarteto de Ernán López-Nussa, donde fusionaban los sonidos cubanos y el jazz con un potente piano de fondo.

Con este conjunto comenzaron las primeras giras y los viajes, mientras ella cada vez se enfocaba más en perfeccionar su registro: "Mi voz era como un instrumento más dentro de ese grupo".

Faltaba muy poco para que ella decida dar el salto y convertirse en solista. En 2004, sin que su apellido tenga ningún protagonismo y con 23 años, lanzó "Haydée".

Milanés

La rebeldía de la juventud suele cambiar con el paso de los años. No desaparece, pero se convierte en otra cosa.

Así fue que dejó de renegar de su apellido y el enorme legado que este conlleva.

"Después de seguir mi camino me di cuenta de que tenía que volver a beber de la fuente de la que tanto había aprendido".

Ahora reconoce que su mayor influencia musical son las canciones de su padre, a las que incluso ve como hermanas porque nacieron y crecieron junto a ella.

En 2008, oficializó el Milanés en su nombre artístico con un material en vivo grabado nada menos que en el Hotel Nacional de La Habana acompañada por artistas como Santiago Feliú y David Torrens.

Dos años después se estrena como compositora y produce su propio disco "A la felicidad".

En ese trabajo participan grandes artistas, entre todos ellos la legendaria "novia del feelin": Omara Portuondo.

"Palabras" llegó en 2014. Es una antología de la obra de Marta Valdéz, una de las más importantes cantautoras cubanas del siglo pasado.

"Amor"

"Y aunque el llanto es amargo piensa en los años que tienes para vivir // que mi dolor no es menos y lo peor es que ya no puedo sentir".

50 años después de que Pablo Milanés escribiera esas estrofas inmortales de "Para vivir", la canción todavía es escuchada.

Con la novedad que ahora, cuando la buscas en YouTube o Spotify, encuentras una nueva versión a dúo entre Haydée y Pablo, remozada y versionada por quien tal vez es la más auténtica heredera de la Nueva Trova Cubana.

Es el primer lanzamiento de "Amor", el disco interpretado por los Milanés en el que Haydée arregla y produce las canciones de Pablo.

Lo presentaron este año, pero ella ya trabaja en una versión especial incorporando a otros artistas.

Para ella realizar este trabajo sobre la obra de su padre es cerrar el círculo.

Concluir aquello que empezó en esas noches habaneras en las que, siendo niña, se escondía en los pasillos de su casa para escuchar a su padre "descargar" con otras leyendas de la música cubana del siglo XX dando vida a un cancionero que hasta el día de hoy parece difícil de superar.

Por lo menos hasta que ella y su talentosa generación terminen de dar vida a uno nuevo.

Inspirados, tal vez, en eso que llaman amor para vivir.


Este artículo es parte de la versión digital del Hay Festival Arequipa, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza en esa ciudad peruana entre el 9 y el 12 de noviembre.

Sigue toda la información relacionada con el Hay Festival

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