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Las inesperadas lecciones que aprendí viviendo sin luz eléctrica durante semanas

A menudo se dice que la exposición a la luz eléctrica por la noche puede tener efectos perjudiciales sobre nuestra salud y nuestro sueño. Durante semanas, Linda Geddes, decidió sustituir por las noches la luz eléctrica por velas. ¿Qué beneficios y qué inconvenientes encontró?

Pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo o tratando de hacerlo. Pero en un mundo que no para cuando cae el sol, nuestro descanso corre cada vez más peligro.

Muchos no llegamos a tener las siete a nueve horas de sueño que recomiendan los médicos y nos cuesta levantarnos por las mañanas. Pero no sólo la cantidad sino también la calidad de nuestro descanso se ve afectada.

Desde que descubrimos que la luz artificial (sobre todo la azul que emiten aparatos como los celulares) puede alterar nuestros relojes biológicos, cada vez surgen más pruebas de que exponernos incluso a bajos niveles de luz por la noche perturba la calidad del sueño.

¿Así que qué pasaría si apagáramos las luces?

Decidí averiguarlo un invierno.

Junto a los investigadores del sueño de la Universidad de Surrey Derk-Jan Dijk y Nayantara Santhi, diseñé un programa para minimizar la luz artificial por la noche y maximizar la exposición a la luz natural durante el día. Y sin dejar mi trabajo de oficina ni mi agitada vida familiar en la ciudad británica de Bristol.

  1. Técnicas sencillas para dormir bien en un avión y evitar que tu vuelo sea una pesadilla

Lo que descubrí cambió mi actitud respecto a la luz y a cómo vivo mi vida. Ahora tomo decisiones pequeñas y simples que pueden transformar la forma en que duermo e incluso mis habilidades cognitivas. ¿Harías lo mismo?

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