Lisieux: El auténtico estilo normando

Espectaculares castillos, cuidados jardines franceses y construcciones normandas son partes de las características de esta ciudad.

Por Isabel Pinto


Por: Isabel Pinto G.

La ciudad de Lisieux, en Normandía, está ubicada al noroeste de Francia, a unas 2 horas de París. Es conocida en el mundo por Santa Teresa de Lisieux, ya que acá se encuentra el segundo santuario más visitado, después de Lourdes, donde llegan alrededor de un millón de personas al año.

Lisieux cuenta con 24 mil habitantes, y es atractiva para los visitantes debido a sus construcciones de auténtico estilo francés, el campo y la espiritualidad de recorrer los mismos lugares donde estuvo Santa Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz o, simplemente, Santa Teresita –religiosa carmelita descalza francesa declarada santa en 1925 y proclamada Doctora de la Iglesia en 1997 por Juan Pablo II–, así como también por su gastronomía, donde destacan los quesos, el calvado y la sidra. En este lugar los monumentos son gratuitos y están abiertos todo el año.

Teresa Martin nació en 1873 y murió de tuberculosis el 30 de septiembre de 1897 en el Carmelo de Lisieux, donde ingresó a la edad de 15 años. El 18 de octubre de 2015, Louis y Zélie Martin, sus padres, fueron canonizados por el Papa Francisco, acontecimiento que hace de Lisieux un lugar único en el mundo, con tres santos de una misma familia.

Se pueden visitar diversas construcciones y monumentos, la mayoría vinculados a Santa Teresa.

Basílica de Lisieux

Una de las basílicas más grandes levantadas durante el siglo XX. Su construcción comenzó en 1929 y fue consagrada en 1954. Tanto sus muros como los de la cripta están decorados con mosaicos que reflejan el mensaje de Santa Teresa. En su crucero están las reliquias de la santa, y en la cripta se encuentra el relicario de los santos Louis y Zélie Martin.

Catedral de San Pedro

Este edificio gótico-normando de finales del siglo XII fue la sede episcopal hasta la Revolución Francesa. Allí acudía Santa Teresa a rezar antes de entrar en el Carmelo. Cerca de la entrada se encuentra la capilla donde ella se confesó por primera vez, y una estatua moderna marca el lugar en que escuchaba la misa cada domingo. El altar mayor fue donado por monsieur Martin en 1888.

Carmelo

La capilla del Carmelo contiene el relicario de Santa Teresa, quien está representada en este lugar tendida en una pose mortuoria y vestida con los hábitos de la orden del Carmelo. Los peregrinos realizan un viaje espiritual en el que se combinan medios modernos y numerosos objetos auténticos. Así los visitantes pueden redescubrir y explorar el mensaje de Santa Teresa.

Les Buissonnets

La familia de Santa Teresa se instaló en esta casa después de la muerte de la señora Martin. El recinto está lleno de objetos familiares. La chimenea de la cocina evoca la gracia de la Navidad de 1886, en el primer piso está la habitación donde la Virgen sonrió a Teresita curándola de una extraña enfermedad, y en otra se pueden apreciar vestidos y juguetes de Teresa.

Castillo de Saint–Germain de Livet

Cerca de Lisieux, fue declarado monumento histórico por su destacada arquitectura. El recinto está rodeado de fosos y reúne una casa solariega con entramados de madera en la fachada, de finales del siglo XV; una construcción de piedra y ladrillo con cerámicas de Pré d’Auge, de finales del siglo XVI; la sala de oficios resulta la parte imprescindible para conocer el castillo, ya que conserva unos maravillosos frescos de finales del siglo XVI. La visita a la zona se prolonga con el descubrimiento del parque repleto de flores y árboles.
Este castillo-museo, con clasificación Museos de Francia, presenta el mobiliario y las colecciones de la familia que en 1958 donó la finca a la ciudad de Lisieux. Al combinar mobiliario y obras de arte, el interior atestigua el refinamiento y el arte de vivir del siglo XIX, y propone descubrir el recorrido artístico y personal del pintor Léon Riesener, nieto del ebanista Jean-Henri Riesener y primo de Eugène Delacroix.

Castillo de Crevecoeur

Ejemplo único de pequeño señorío, milagrosamente preservado, alberga una exposición sobre la arquitectura de entramado de madera, otra acerca de la aventura de los hermanos Schlumberger, y una tercera referida a la historia de Crèvecoeur, la historia reconstituida como Corazones Conquistadores. Está rodeado de agua, y además el castillo ha conservado su plano original en dos partes: en el patio de abajo se agrupan los edificios agrícolas de entramados de madera (siglo XV) y la capilla (siglo XII), mientras que en el patio de arriba la vivienda (siglo XV) está protegida por un conjunto de fortificaciones.

Castillo Canon

Testigo prodigioso del arte de los jardines del siglo XVIII, el parque del castillo ha conservado intacto su encanto. La elegancia de las perspectivas a la francesa se codea aquí con el romanticismo de los bosquecillos “salvajes”, en los cuales abundan riachuelos, cascadas y puentecillos. A la sombra de los espectaculares plátanos de Oriente, los edificios de origen han conservado todo su misterio: quiosco chino, templo neoclásico y más sorpresas hacen del paseo un lugar de ensoñación. Por último, las Cartujas, una hilera única de jardines amurallados que acogen una colección de plantas vivaces y ofrecen un espectáculo deslumbrante. El interior del castillo se visita con cita previa y guarda los recuerdos de familia desde el siglo XVIII.

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