Espacios y estaciones de trabajo sustentables

Colaboración, conectividad, buen diseño y preocupación por el medioambiente son elementos básicos de las oficinas del futuro. 

Por Isabel Pinto

 

Por: Valeska Silva Pohl.

El acelerado desarrollo de la tecnología genera cambios de manera permanente, en todos los ámbitos, cambios que también se aplican a la forma de trabajar y en las herramientas con las que se cuentan para emprender y realizar nuevos negocios. Durante los últimos años surgieron nuevos modelos de oficinas que asimilaron todos estos cambios para responder a las necesidades de usuarios que buscan maximizar su desempeño y hacer más eficiente el uso de los recursos.

Las líneas que hoy marcan la pauta son la colaboración interdisciplinaria, la movilidad, la conectividad, la sustentabilidad y la respuesta en tiempo real. Atrás quedaron los cables para conectarse a internet, el mobiliario obsoleto y aparatos como el fax, para dar paso a conexiones wireless, muebles ergonómicos y tablets para llevar la contabilidad o realizar videoconferencias, diseñar prototipos o vender online.

Lo fundamental es el diseño. Pero nos referimos mucho más que sólo a muebles. Posicionar las marcas es un elemento básico para las empresas innovadoras, y el diseño es un mensaje que se transmite tanto al exterior de la compañía como a su interior. De hecho, el primer cambio relevante en el concepto de la oficina tradicional fue la creación de los cubículos, en 1967. La idea era aislar a los trabajadores de distracciones y crear espacios modulares más prácticos. Lo que entonces fue revolucionario, hoy es anticuado y limitante.

Las jerarquías y espacios cerrados pronto formarán parte del pasado. Los expertos coinciden que la transparencia es el elemento clave que define el nuevo diseño de oficinas. La formalidad ya no es prioridad, y se refleja en la distribución del espacio. Al incorporarse paredes y puertas vidriadas y espacios abiertos, se rompen barreras e incrementa el flujo de ideas.

Asimismo, el cuidado del medioambiente no es una moda pasajera, sino una parte fundamental en la estrategia de toda compañía. Porque, además de reducir el impacto sobre el planeta, es una forma que permite ahorrar dinero y atraer más clientes. Hoy nos preocupamos por ejemplo de imprimir lo estrictamente necesario, la utilización de redes sociales evita el uso de líneas telefónicas, y los chats grupales permiten la comunicación instantánea tanto del compañero que tienes al lado como el que está en una reunión a 5 o 5.000 kilómetros de distancia.

Estaciones funcionales

Maximizar el espacio de trabajo es una prioridad. Los equipos se reducen, aumentan y reagrupan continuamente, marcado por situaciones como la economía del momento o los periodos de mayor o menor carga laboral. Por este motivo Bash Interiorismo desarrolló Ottima, una nueva línea que proporciona un conjunto de soluciones que permiten una utilización eficiente, optimizada y rentable de los espacios, pero sin renunciar al bienestar de un entorno funcional y atractivo. ¿Una de sus ventajas? Sus características ecológicas y sustentables. Desarrollado  por el equipo de Steelcase en colaboración con el diseñador Mario Ruiz, es reciclable en un 99% medido en términos de peso. Modular y fácil de desmontar utilizando herramientas manuales comunes, contiene un número reducido de materiales diferentes, lo que facilita la clasificación para su reciclaje, está fabricado en un 34% de materiales reciclados, y no contiene elementos peligrosos tales como el cromo, mercurio o plomo, ni problemáticos, como el PVC.

La construcción de muros verdes es otro elemento característico de oficinas. “Tenemos interesantes alternativas de diseño y construcción de muros verdes, logrando crear ambientes eficientes del punto de vista térmico” explica Felipe Jiliberto, representante de Ahunewen. Técnicamente, se trata de un ecosistema autosuficiente, adosado a un edificio totalmente aislado de las paredes que cubre, eliminando así el riesgo de enraizamiento.

El “muro verde” no compromete la arquitectura de la fachada ni deja filtrar humedad, permitiendo que las raíces aéreas de las plantas cumplan con su misión de absorber contaminantes específicos producidos por las edificaciones. Actualmente no sólo se aplica en el frontis de los edificios, sino también entre los pasillos de manera de generar un espacio de encuentro, y que es precisamente cada vez más utilizado en oficinas.

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