Felicidad Espacial

Por Marcial del Río, Arquitecto.

Por Isabel Pinto

Todos buscamos la felicidad. Muchos piensan que tiene que ver con la suerte, otros consideran que sólo el dinero hace la felicidad, y algunos creen que simplemente no les toca y no saben por qué.

La felicidad está al alcance de nuestra mano, y es el diseño quien está encargado de entregarnos las herramientas para comenzar a ser felices. Es simple, gratis y para todos.

Soy un incansable buscador de encantos y bienestar. Mi recorrer me llevó a desplegar este concepto que, a través de mi experiencia y la de otros, me hizo entender la fórmula perfecta donde se une la felicidad y el diseño. La FE (Felicidad Espacial).

Basado en estudios científicos, alejado de cualquier tipo de creencia o superstición, la FE es un camino seguro y amable para lograr ser personas potencialmente más felices en el lugar que habitamos. Nuestro hogar. En este espacio es donde pasamos la mayor parte de nuestras vidas, es nuestro refugio y nuestro núcleo. Es aquí donde debemos comenzar.

Algunos de los estudios en los que baso la FE dividen la felicidad en porcentajes, en los que el 50% viene con nosotros desde el nacimiento y no se puede tocar. Sin embargo, el 50% restante se divide de tal forma que dentro de un 10% se encuentra el lugar que habitamos. Qué importante sería que todos entendiéramos que desde aquí, desde el núcleo, desde nuestros propios hogares, podemos comenzar y ser seres potencialmente más felices.

La FE es absolutamente transversal; no importa en cuántos metros cuadrados vivamos, ni cuántos recursos tengamos para vivir como queremos. Lo importante es usar las herramientas que nos entregan el espacio y el diseño. Conocer nuestro lugar, enamorarnos de él, usar la creatividad y entender que podemos, es lo inicial.

Las buenas ideas y la creatividad pueden más que el dinero.

No importa cuánto cuesten nuestros muebles u objetos; lo importante es cuánto los amamos. Las emociones positivas limpian el espacio y nos van transformando en personas más felices.

Con ingenio y creatividad, cualquier objeto puede convertirse en una obra de arte. Sacar los lindos recuerdos de los cajones y las bodegas, y exponerlos en algún lugar donde se puedan contemplar y disfrutar de esas emociones una y otra vez. Compartirlas con otros, además, fortalece nuestra felicidad. No olvidar que la felicidad es contagiosa y es un regalo para quienes entren en nuestra casa.

El correcto uso del color y la iluminación impulsa siempre un buen proyecto.

Vivamos en espacios luminosos, con los colores que nos gusten, con aromas que nos transporten y con texturas que nos hagan recordar.

La FE es absolutamente individual. No se transfiere ni se hereda. Cada uno de nosotros tenemos distintas razones para ser felices, por lo tanto, nuestros espacios deben ser pensados para quienes vivimos en ellos y no en quienes nos van a visitar.

No importa qué tipo de decoración tengamos o resulte después de hacer el cambio; lo único importante es que ese espacio es propio, es familiar y nos transporta a la felicidad.

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