En el hogar 7 claves para un ambiente de trabajo

Es frecuente que necesitemos estudiar o trabajar desde el hogar, sin embargo, no siempre contamos con un lugar especialmente habilitado para ello. Entérate de los mejores consejos para conseguir el mejor ambiente y rendir al máximo.

Por Isabel Pinto

 

Por Valeska Silva Pohl.

Tener espacio para estudiar y/o trabajar en casa es fundamental. Tanto si tenemos niños o jóvenes en edad escolar o universitaria – y requerimos crear hábitos de estudios- como si algún integrante de la familia es profesional independiente, emprendedor o simplemente está pasando por un periodo que lo lleva a realizar parte de sus actividades laborales. En este sentido, los especialistas son categóricos al señalar que para tener una buena concentración y – en consecuencia buenos resultados – se debe destinar un espacio adecuadamente habilitado. Pero también sabemos que esto no siempre es posible, pues en general las construcciones actuales cuentan cada vez con menos espacios, por lo que nos vemos obligados a funcionar con lo que tengamos a nuestra disposición.

El arquitecto y jefe de Producto e Innovación de Empresas Armas, Eugenio Lagos, nos explica que es importante aclarar “antes de nada, que cualquier espacio se puede mejorar para buscar obtener lo que uno necesita de éste, es decir, no es necesario contar con un gran espacio o un lugar ‘ideal o perfecto’ para realizar una determinada tarea”.

Debemos poner especial atención a diferentes elementos del ambiente que pueden colaborar a que la actividad, sea de estudio o trabajo, se desarrolle de mejor forma; con mayor concentración, creatividad y rendimiento. Acá las claves:

1. La ubicación: Es lo primero a considerar pues debemos intentar que el espacio de trabajo no se cruce con otras actividades que perturben la tranquilidad y la concentración. Si contamos con una habitación especialmente habilitada para ello, perfecto. Si no, debemos procurar encontrar el lugar más apropiado para tener privacidad y ordenamiento mientras estudiamos o trabajamos.

2. Buena iluminación: Es un elemento muy relevante, ya que con ella está demostrado que no solo se tiene mejor rendimiento, sino que – entre otros – se evitan problemas visuales futuros, por ejemplo. Pamela Mordojovich, product manager de Siena Inmobiliaria señala que el ideal es contar con luz natural “a través de grandes ventanas, ventanales o tragaluces. También es necesario contar con luz artificial potente por lo que una lámpara de escritorio es muy necesaria, además de la típica luminaria que cuelga de la cielo”.

3. La temperatura: Tanto el frío como el calor provocan efectos no deseados. El primero genera inquietud, mientras que el segundo, agotamiento e inactividad. En resumen, ambos dificultan la concentración. Aunque no es fácil de controlar, especialmente en época de verano, las investigaciones indican que para la actividad mental, la temperatura ideal ronda entre los 19 y 22 grados.

4. La acústica: Es un factor fundamental, ya que influye directamente en la capacidad de concentración. Como no todos los ruidos son igualmente molestos o distractores, se aconseja ubicarlos lo más alejado de las fuentes de ruido, especialmente de las zonas de conversación. Para Eugenio Lagos debemos evitar “estar muy cerca de alguna fuente de ruido dentro de la casa, ya sea un televisor, un equipo de música o muy cerca de una calle bulliciosa, por ejemplo”.

5. El mobiliario: La base es contar con una silla de respaldo recto, una mesa con la amplitud necesaria para disponer de material e idealmente estantería para dejar libros, carpetas y útiles de escritorio. Acá también podemos considerar elementos tales como el diseño ergonómico y material del mobiliario, como por ejemplo, una silla ajustable y que permita apoyar los pies. “Un mobiliario poco adecuado puede afectar seriamente nuestra salud física”, advierte Lagos.

6. El color: Si bien puede ser muchas veces considerado un elemento estético, existen diversos estudios que demuestran cómo determinados colores influyen en la concentración, la creatividad y la memoria. Cuando se quiere crear un espacio dinámico y que potencie la creatividad se recomienda utilizar colores claros, que son más estimulantes que los oscuros. Para Pamela Mordojovich, es relevante decorar o pintar con colores neutros “y no recargar con elementos, ya que podrían ser distractores o restar armonía al lugar. Sí se puede dar algunos toques personalizados para hacerlo más acogedor como pequeñas plantas o bonsáis, algún mapa del mundo, algún cuadro o pintura, por ejemplo”.

7. El orden: Mantener la organización del espacio es otro elemento fundamental. Mejor aún si contamos con un lugar para mantener organizadores de lápices, papeles, posticks, pizarra y estantes o cajoneras con capacidad de almacenamiento. Cuando esto no sea posible, se recomienda tener todos los artículos a utilizar reunidos en alguna caja plástica o bolso donde se puedan manejar para tenerlos siempre a mano y no perder tiempo en buscarlos o reuniros cada vez que los necesites.

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