Bienvenida línea 3: conoce los impactos y beneficios de la extensión de Metro

No sólo es linda y acondicionada, también es el alivio para un grueso de habitantes que sabe de tacos y congestiones por residir en zonas rojas de la capital. Hoy, la extensión 3 del servicio es una realidad, y con ella, llegan los centros comerciales, la plusvalía y el recambio residencial.

Por Bárbara Carvacho

Hace tan sólo dos días, el Metro de Santiago le dio la bienvenida a su nueva línea 3, un proyecto con data de los años 80, pero que recién este 2019 pudo ver la luz, debido al gasto que significó la reconstrucción después del terremoto de Algarrobo de 1985. Ahora, que está entre nosotros, con su tecnología de punta, pilotaje automático, boleterías de autoservicio y aire acondicionado, la ciudad empieza a re-acomodarse.

18 estaciones, 22 kilómetros de extensión y un total de 30 minutos entre la primera y la última estación es lo que tienen a disposición el millón de residentes que se convierten en los nuevos vecinos del Metro; un respiro para comunas como Conchalí, Independencia y Quilicura, que no contaban con el servicio de metrotren, y un refuerzo para La Reina, Santiago y Ñuñoa.

“Esta línea viene a solucionar muchas zonas rojas. Por un lado, está la zona industrial de Quilicura, con nulo transporte público que sobrevive a buses de empresas y micros urbanas. Por otro lado, está la densidad de población que tiene Huechuraba, una de las salidas más atochadas; mismo caso con La Reina o Irarrázaval, donde el aumento de construcciones en altura colapsó las arterias”, dice el experto en Transporte Público y gerente de Citymovil, Álvaro Iriarte.

“El primer impacto que salta a la vista es el beneficio para los habitantes de la ciudad, el poder contar con un método de movilización interconectado y efectivo”, plantea Candela Arellano, socióloga urbanista que pone como ejemplo la reducción de tiempo que significa para una habitante de Puente Alto el llegar a Conchalí en sólo un par de combinaciones.

“Otro impacto que deja la Línea 3, es la plusvalía que ganan los terrenos. Se espera que el valor de las propiedades aumente, puesto que la llegada de Metro va a implicar una serie de beneficios en cuanto a movilización, lo que implica una mayor demanda por vivir cerca de las estaciones”, agrega. Con esta realidad, sectores relegados vienen a percibir un plus monetario a sus viviendas.

“Es posible que los arriendos aumenten su precio, una práctica común cuando se trata de estas intervenciones urbanas. En algunos casos, derechamente se venden propiedades para reconstruir edificios”, explica Arellano, sobre el fenómeno que puede tanto desplazar una gran densidad de habitantes a estas zonas, como tener migración de aquellos que no puedan seguir costeando el metro cuadrado.

Pero esto no sólo pasa en comunas como Independencia o Conchalí, porque para Ñuñoa y Providencia se espera lo mismo. El estudio “Plusvalía potencial por anuncio de líneas 3 y 6 del Metro”, de Atisba y Transsa Consultores, indica que el valor de las casas aumentará en 49% debido a esta reestructuración urbana.

Además de la descongestión y el aumento del valor de propiedades, también hay otros impactos, por ejemplo, cómo muta nuestro entorno con esta clase de decisiones viales. Nuevos comercios y servicios, como es el caso del recién inaugurado Mall Barrio Independencia, cercano a la estación Hospitales, o el aumento de farmacias y/o almacenes debido al flujo que circula por nuevas arterias, también son consecuencias de la apertura de la tercera línea en ser pensada en el mapa, que años después logra entrar en funcionamiento.

“El embellecimiento de los espacios relegados también es un cambio que podría ocurrir”, analiza Arellano respecto a la incorporación de nueva señalética, iluminación, áreas verdes, y mejoramiento de espacios comunes. Finalmente, la inminente llegada de los vecinos. “La construcción de nuevas viviendas en altura es uno de los impactos claros”, concluye la académica.

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