La vuelta al rock de Beto Cuevas

El cantante cuenta cómo está proyectando su regreso en solitario tras el truncado regreso de La Ley.

Por Nicholas Townsend

“Yo me hago cargo del legado de La Ley porque es uno que heredé de manera legítima”, responde Beto Cuevas al ser consultado de cómo incorporará el repertorio de su banda madre en este nueva aventura solista que inicia a tan solo meses de anunciar por redes sociales que el breve regreso de La Ley (2014-2016) llegaba a su fin. “Hay una historia que no se conoce, pero cuando nosotros comenzamos a tener éxito en la época de “Doble opuesto” (1991), Andrés Bobe un día me pasó a buscar y me dijo: ‘Acompáñame a un lugar, quiero que vengas conmigo’. No me dijo dónde y llegamos a la oficina de registro de marca. Me dijo: ‘Quiero que registremos La Ley tú y yo, porque tú y yo somos La Ley’. Y eso que yo fui el último integrante en llegar al grupo. Después falleció y yo le compré a la familia la parte que le correspondía a Andrés. Entonces, no siento que al llevar el legado de La Ley le esté quitando ni el protagonismo ni la importancia que tuvieron todos los integrantes que pasaron por este proyecto. Pero yo he estado ahí desde el día cero de La Ley que la gente conoce”, cuenta la voz de “Aquí”.

El grupo ya es un capítulo cerrado. En vivo, específicamente en la gira por Chile que está preparando y que inicia este 12 de febrero en Antofagasta, es elegido es presentado con nuevo arreglos y en otro orden dentro de su repertorio. “Siempre dejábamos para el final canciones como “El duelo”. Ahora las tiro como al principio del show para darle lugar a lo que soy como artista”, explica Beto Cuevas, quien entiende que la gente quiere escucharlo cantar “Tejedores de ilusión” o “Día cero”, temas que inmortalizaron su voz en una generación. “No tengo el síndrome de Kurt Cobain de renegar 'Smell like teen spirits' porque era muy famosa. Es la raja poder cantar un canción y tener a la gente cantando contigo”, afirma. 

Pero el norte es otro. Este nuevo intento en solitario tras su primera aventura iniciada tras el primer receso de La Ley en 2005, que dejó una joven discografía de dos álbumes (“Miedo escénico” (2008) y “Transformación” (2012)), es una búsqueda por volver al rock. “Evidentemente, es un sonido rock pop. Ya he hecho muchas canciones que son súper orejas y estoy tratando de buscar cosa que no sean obvias. Dar con esos acordes y letras que llegan al corazón. Que digas, ‘esas canciones me produce piel de gallina’. Eso quiero con esta nueva etapa”.

Una búsqueda sonora que tuvo pequeños asomos en “Adaptación” (2016), el disco truncado que dejó La Ley de Pedro Frugone, Mauricio Clavería y Cuevas, que se puede identificar en temas como “Reino de la verdad y “El borde”. “Son canciones que generé y que no creo que se tengan que perder. Es un disco que de alguna manera va a agarrar un carácter de culto”, asegura. Y es desde esta inquietud musical que Beto Cuevas quiere encontrar su público dentro del amplio abanico sonoro que suena hoy. “Estamos tan inundados con música maqueteada… No quiero juzgar nuevos estilo porque yo soy de otra generación, entonces voy a parecer una persona antigua que no le gusta los chicos que gritan. No es eso. En Latinoamérica, el nuevo pop es la música urbana y eso no tiene nada que ver conmigo. Quiero ser una alternativa a eso”, remata. 

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