"Cabros de mierda": Justiniano se adentra en La Victoria

La película se estrena el 24 de agosto en los cines nacionales

Muchos años después, frente a una proyección en el Museo de la Memoria, el directo Gonzalo Justiniano había de recordar aquellos años remotos de 1983 cuando grabó un documental en la población La Victoria. Al ver las imágenes, que antes fueron incautadas por la CNI, el realizador se convenció de que debía filmar una película sobre su experiencia durante la dictadura. Un viaje al pasado que llega el próximo 24 de agosto con el título de “Cabros de mierda”.

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“Tenía buen material, pero cuando volvió la democracia no era prioritario para mí. Pero cuando organizaron la proyección e invitaron a gente de la población pensé que era importante rescatar lo vivido. La capacidad de recordar es algo maravilloso”, confiesa Justiniano sobre el proceso que en los 80 fue a pedido de la televisión francesa, donde el director se formó. Décadas después la experiencia se retrata bajo la mirada de Samuel Thompson (Daniel Contesse). Éste es un joven misionero que llega desde Estados Unidos a La Victoria para predicar la palabra de Dios y dar a conocer, a través de una cámara, las bondades del tercer mundo. Pero el motor de la historia está centrado en Gladys (Nathalia Aragonese), una joven que vive el día a día en la población.

 

“Me topé con muchas mujeres que, dadas las circunstancias, estaban solas. Tenían una organización a nivel de barrio y mi idea era mostrar a una mujer común y corriente. Más allá de una mujer militante que iba reaccionando y pasando en el barrio, pero que era espontánea y se organizaba en las poblaciones para apurar la vuelta a la democracia”.

El rodaje de la cinta también se hizo en La Victoria. Un proceso donde el director se reencontró con la gente que conoció a principios de los 80. “Caminaba por las calles y me decían ‘Hola Gonzalo ¿Te acuerdas de mí?’ Fue un viaje a un pedazo de mi vida donde pasamos momentos muy felices y de mucho susto”, recuerda. Por otra parte también valoró el aporte de la comunidad en las filmaciones: “Se puede decir que nos tomamos la población. Hicimos escenas con muchos extras de allá. Las actrices tuvieron reuniones con las vecinas y nos prestaban cosas de sus casas. Hay gente que es real y le da fuerza a la película”.

La historia tampoco es nueva para Justiniano. En 1990 estrenó “Caluga o Menta”, filme protagonizado por Mauricio Vega y Patricia Rivadeneira y que también retrata un Santiago marginal durante la transición a la democracia. “En ‘Cabros de mierda’ fue estar viviendo en este país con códigos de desconfianza hacia una especia de anormalidad” afirma.

El nuevo filme también utilizará archivos inéditos de la época y recreará hechos como el asesinato del padre André Jarlán. Pero el cineasta también destaca que la cinta combinará el humor con el drama. La intención: describir un ambiente más que tomar una postura sobre las violaciones a los derechos humanos.

“No me interesa hacer una película para quejarme. Quise reivindicar la capacidad de la gente que puede salir adelante y no dejarse hundir por sucesos. Fue más que dar datos duros, no la hice para decir si mataron a 3.000 o 3.015”.

Pero el director tampoco desconoce el aporte que puede entregar el cine chileno a reconstruir aquellas décadas. Sostiene que se deben hacer más películas sobre el tema y, de paso, también habla sobre la gente que crítica el exceso de cintas que hablan sobre la dictadura. “Hace mucho tiempo hay personas que tienen un trauma con la memoria. Tratan de instalar un tema antimemoria, Es cierta gente que tiene poder comunicacional y poder”, sentencia.

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