Violeta Parra 100 años: La rama con más brotes de la Parra

Su obra ha perdurado en el tiempo y su descendencia, que también ha brillado con luces propias, la ha acercado a la gente

Por Ignacio Espinoza

Violeta, un nombre común que ella dimensionó. Parra, un apellido frecuente en los registros chilenos, pero que pasó a ser reconocido como eje de la cultura nacional. Desde que nació, la cantautora tuvo los genes vinculados al arte. Sus padres, Nicanor Parra y Clarissa Sandoval, profesor de música y campesina, fueron cultores del canto popular, una arista por la que manifestó una enorme pasión desde pequeña.

Fue con la muerte de su padre que la cantante, junto a sus hermanos, profundizó el oficio del canto en las calles y circos para ganarse la vida. Una de sus compañeras fue Hilda, su hermana, con quien se presentó en bares y quintas de recreo bajo el nombre de Las Hermanas Parra. Pero Violeta también compartió intereses artísticos con el resto de sus congéneres. Siguió las huellas en los versos al igual que su hermano Nicanor, quien se convirtió en uno de los grandes referentes de la poesía nacional. Otro de sus hermanos fue Roberto Parra, quien también destacó como uno de los grandes expositores de la cueca y entre sus obras destacan las décimas de “La Negra Ester”, pieza que se convirtió en una de las mayores obras del teatro chileno de la mano de Andrés Pérez. Violeta perteneció a la primera generación del clan Parra. Pero mientras la artista con Hilda hicieron dúo, Roberto y Lalo también se consolidaron como dupla de canto popular. Por otra parte, también estuvieron Lautaro, quien también se dedicó a la música, mientras que Óscar optó por el camino del arte circense, bajo el pesudónimo de Tony Canarito.

Pero, además de los hermanos, el legado y aporte del clan Parra a la cultura chilena continuó con sus hijos. Ángel Cereceda Parra, el mayor, se dedicó a la música desde pequeño influenciado por su madre, y luego se consagró como cantautor nacional con una carrera que realizó en el extranjero tras partir al exilio por el Golpe de Estado de 1973. Isabel también compartió escenarios junto a su madre y, además de cimentar una larga trayectoria musical, donde se consagró como una de las máximas exponentes de la Nueva Canción chilena, se encargó de musicalizar los versos que dejó Violeta como “Lo que más quiero” y “Qué palabra te dijera”.

Ángel e Isabel también realizaron una carrera como dúo y tuvieron descendientes que continuaron la veta musical de la familia. El hijo mayor de Violeta fue el padre de Ángel Parra Orrego, quien destacó como guitarrista de Los Tres y una carrera en solitario donde cuenta con proyectos como Ángel Parra Trío, además de trabajar en conjunto con el cantautor Manuel García. Javiera Parra, quien irrumpió en la década del 90 como la vocalista de la banda Javiera & Los Imposibles. Por otra parte, Isabel es la madre de Tita Parra, quien siguió el legado de su abuela, a quien definió como su “primera maestra”, y de quien continuó la senda del folklore mediante la guitarra y la percusión.

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