Violeta, una artista integral

Reconocida por su faceta de cantante, también destacó con sus obras plásticas en óleos, papel maché, arpillera y alambre

Por Ignacio Espinoza

Las crisis. Un elemento primordial en la creación artística de Violeta Parra. Si en el período final de su vida lanzó el disco “Las últimas composiciones” donde se desprenden “Gracias a la vida”, “Run run se fue pal norte” o la tortuosa “Maldigo del alto cielo”, con el arte la cantautora vivió un proceso similar: producto de una enfermedad se dedicó al arte plástico.

Contra la guerra

Fue por una hepatitis que Violeta Parra incursionó en las pinturas y el trabajo sobre la arpillera. En 1959 la artista estuvo en cama durante ocho meses producto de la enfermedad y como no podía componer música optó por el trabajo plástico para no quedarse sin hacer nada.

Autodidacta, tal como lo hizo con su carrera musical, la cantautora desarrolló una prolífica obra en base a arpillera, óleos y cerámica.

La temática no varió. Tal como lo hizo con la música, Violeta Parra también plasmó la voz popular en su trabajo plástico.

Retratos de angelitos y niños cantores, donde se evidencia el dolor de la artista por la muerte de su hijo por ejemplo, como también los colores que daban vida a elementos pertenecientes al mundo rural: árboles espigas y relaciones sociales que representaban el Chile profundo con el que interiorizó su obra.

En lo técnico la artista también presentó un estilo al trabajar los dibujos directamente desde la tela, como también se encargó de mostrar composiciones bidimensionales que buscaron dar a conocer los sentimientos más profundos del ser humano.

Ninguneada en Chile por su trabajo, la artista no claudicó en su afán por continuar su obra visual. Esa perseverancia la llevó a lograr un hecho histórico: ser la primera mujer latinoamericana en exponer individualmente en el Museo de Artes Decorativas del Palacio del Louvre donde alojó 23 tapices, 20 cuadros 15 esculturas de alambre y máscaras de mosaico cubiertas con arroz, lentejas y porotos.

“Las arpilleras son como canciones que se pintan”, dijo la artista sobre su trabajo plástico. Uno que al igual que las diferentes expresiones en las que destacó fue la punta de un iceberg de la voz de un pueblo. Pero Violeta Parra tampoco fue indiferente a los conflictos sociales, parte de su obra también fue una crítica a la sociedad. En “Contra la guerra” manifiesta como la iglesia católica está alejada de los pobres al igual que quiso demostrar el clima político de esa década y que generaba una división entre los pueblos sudamericanos.

Tras el éxito en la exposición de la folclorista, en 1965 la televisión suiza realizó el documental “Violeta Parra, bordadora chilena”, donde la cantautora expuso su forma de trabajar el bordado y las pinturas. "Violeta usted es poetisa, músico, hace arpilleras, pinta, si yo le doy a elegir uno solo de estos medios de expresión ¿cual elegiría usted?”, le preguntó la periodista Madeleine Brumagne a Violeta Parra. “Yo elegiría quedarme con la gente”, respondió.

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