Gabriel Cañas sobre Horacio Möller de "Perdona nuestros pecados": "Es la lacra de la sociedad sin ser malo"

El actor habló respecto a la construcción de su personaje.

Por Mauricio Neira

Desde un tiempo a esta parte, Gabriel Cañas se ha robado gran parte de las miradas de los seguidores de "Perdona nuestros pecados". Interpretando a Horacio Möller, el actor se ha ganado los aplausos y críticas positivas del público, quienes destacan lo impresionante de su caracterización.

En los últimos capítulos, Möller escapó justo antes de que el comisario Nicanor Pereira llegara a allanar el inmueble, todo luego de que Carlos Mölle lo acusará por poseción de cocaína.

"Brillante, increíble, inquietante, conmovedor, y guapo ya así hasta decir BASTA" y "me tiene los nervios de punta… me angustia, me enternece , me da rabia y me hace llorar", son sólo algunos de los buenos comentarios que se leen en Twitter respecto a Cañas.

"Es muy interesante apreciar la violencia que hay en él. Cuando pasan cosas fuertes despiertan cosas que son súper secretas de las relaciones humanas y eso me interesa recalcar y retratar en el personaje, para que la gente no juzgue antes de tiempo y entienda las circunstancias por las que suceden las cosas", dice el actor en entrevista con Mega.cl, agregando que este personaje lo ha ido construyendo con el tiempo y gracias a la ayuda de todo un equipo.

"Es un personaje que no lo he construido solamente yo, lo hemos ido construyendo con los guionistas, el director y todo el equipo", asegura.

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Para ponerse en los pantalones de Horacio, Gabriel se inspiró en al menos dos reconocidos del cine. "Una es en la actuación de Gary Oldman en la película León, el profesional ("El perfecto asesino") por el tema del jale, donde el personaje se empodera.", comenta.

"También me he apoyado de la película "Nymphomaniac" de Lars von Trier, un personaje que es adicta al sexo. Otro referente que tengo como eje central es el sátiro de la mitología griega que es quien inspira la imagen del diablo en la cultura católica, que hasta el día de hoy lo vemos con patas de cabra y cachos. Es un sátiro que tiene oculto todos los deseos del hombre, no tiene el mal sino las cosas que nos dan vergüenzas: lo que nos cuesta asumir y mirar. Horacio es un personaje que habita en eso. Él es la lacra de la sociedad sin ser malo, él es así noma"., sentencia.

 

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