Shakira desató la locura en el Estadio Nacional tras siete años de ausencia en el país

La colombiana se presentó este martes en la capital, cita en la que interpretó 22 canciones de su más variado repertorio.

Por Dannae Arias

Shakira se presentó este martes en la capital, en el marco de su gira "El Dorado World Tour". La colombiana hizo vibrar durante dos horas al público asistente en el Estadio Nacional tras siete años de ausencia en el país.

Llegó el día que más de 50 mil de fanáticos esperaban. Shakira volvió a pisar suelo chileno, dejando una estela dorada en el recuerdo de cada uno de los asistentes a su show en el coliseo ñuñoíno.

La velada comenzó casi a las ocho de la tarde con Francisca Valenzuela. Al igual que en 2011, la intérprete de “Muérdete la lengua” fue la elegida como su telonera. Con un repertorio que duró 45 minutos, la previa estuvo a cargo de sus mayores hits.

Dos horas de baile y nostalgia

De pronto dieron las 9 pm y “Clandestino” comenzó a sonar en el parlante. Al terminar la canción, un estrepitoso grito acompañado de una luz celeste en la pantalla gigante marcó la entrada de los músicos al escenario.

Una mini biografía de la colombiana bastó para abrir los fuegos y de paso, emocionar al público. “Estoy aquí” y “Dónde estás corazón”, ambas del disco Pies Descalzos (1995), iniciaron este viaje de 22 canciones.

¡Buenas noches Santiago!”, gritó emocionada Shakira al término de este remix. Loba”, tema que de pronto situó a la colombiana rompiendo un par de cadenas al son de la batería, llegó inmediatamente después, precedida por una luna llena en la pantalla.

“Auuu” se oyó antes, durante y después de aquella interpretación. El público eufórico coreó como si no hubiera mañana mientras la misma Shakira se paseaba de lado a lado de la tarima aullando uno de sus mayores éxitos radiales.

Entrada la noche y con la pantalla dividida en tres cámaras, comenzaron los primeros acordes de “Si te vas”, canción en la que la barranquillera se dio el lujo de dar vuelta el pedestal con el micrófono hacia el público para escuchar las voces de sus fans.

Gracias Chile por estar conmigo en las buenas y en las malas, gracias Chile por esta amistad incondicional” dijo con los ojos llorosos al escuchar la magnitud de los aplausos.

Nada”, luego una mezcla entre “Perro Fiel” y “El Perdón” y de pronto una suerte de lasers hicieron explotar aún más el Estadio Nacional. Este fue el momento escogido por la intérprete para presentar a sus cinco músicos.

Antes del primer descanso sonó el hit “Underneath Your Clothes”, del disco “Servicio de lavandería”, para luego volver a mover las caderas al ritmo de “Me enamoré”, su "declaración de amor" a Piqué.

La noche entró en su fase más rockera con “Inevitable”, elección que ya se podía prever por el constante spoiler en redes sociales de Shakira tocando con su guitarra eléctrica. Le siguió “Chantaje”, coreada al unísono antes del interludio “Leyenda del Dorado

Sin dudas, el momento más sublime de  la noche estuvo a cargo de “Whenever Whenever”, más conocida como “Suerte”. La colombiana lo dejó todo en el escenario, bailando la danza del vientre de espaldas  y con una máscara andina, provocando lágrimas y euforia en más de un asistente al espectáculo.

Una tercera explosión de confeti metálico se produjo mientras Shakira movía sus caderas, y la frase “valió la pena la plata” se escuchó en ese momento en más de un grupo de amigas.

”, “Amarillo” y  “La Tortura”. Después, “Antología”. “La escribí cuando acababa de volverme de Viña del Mar, a los 17 años”, dijo la rubia antes de que el Nacional presenciara su potencia sentada sobre un cajón peruano, en completa armonía con la banda, consagrando una noche llena de ritmo y nostalgia.  

Y dejando de lado esta momentánea – y estratégica- tranquilidad, “Can’t Remember To Forget You” junto a “Loca / Rabiosa" hicieron temblar al Estadio a punta de baile. Lo mismo ocurrió con La La La / Waka Waka”, remix con el que la barranquillera se despidió de todos los presentes y se retiró del escenario. 

Pero no. Pese a que los tiempos son distintos y ahora el “Mijita Rica” es omitido por las miles de personas que rechazan el acoso como parte de su vocabulario, un “Sha-ki-ra -en- Chi-le” bastó para atraer a la cantante de 41 años nuevamente, quién volvió a mirar a su público con una gran sonrisa en señal de gratitud. 

El bis se compuso de tres canciones, comenzando por “Toneladas” y siguiendo con “Hips don’t lie”. Fue durante esta última que la cantante se arrancó su vestido dorado y explotó a si misma con un atuendo debajo, esta vez color rosa.

De la misma forma explotó el color durante toda la presentación, claro que en sentido figurado; el proyector pasó por todos los colores del arco iris en aquel instante. Fue en este contexto que Shakira recibió una bandera chilena de regalo, la tomó y comenzó a dar pasos de baile árabe con ella.

Muchísimas gracias Santiago por esta noche inolvidable”, dijo antes de reírse porque los fans no perdonan, sabían que faltaba una más.

La Bicicleta”, canción ganadora de dos Grammy Latino, comenzó inesperadamente a capella. Con ayuda de los músicos haciendo palmas, el escenario se encendió por última vez y esta vez un eco en el Estadio fue el encargado de despedirse, cantando, de quien terminó con más energía que cualquier persona presente. Como si el concierto estuviera recién empezando.

La mejor manera de describir el show de Shakira en vivo es pensar en una explosión: de colores, de emociones, de baile, de energía.

Y si bien hubo críticas por el audio del Nacional en los sectores de Galería y Andes, el derroche de sensualidad que brota desde las caderas de Shakira, su carisma, gratitud y talento fueron pirotecnia para el corazón de cada uno de los fanáticos presentes.

A continuación puedes ver una galería de fotos con algunos momentos clave de la noche:

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