Alberto Plaza: “No está en mi ADN atacar a nadie”

El cantante en el ojo de la polémica ofició el lanzamiento de “Claro que no da lo mismo”, su primer libro, en el cual se refiere tanto a su vida privada como la contingencia

Por Fabian Escudero

Casi 40 minutos después de la hora concertada, el periodista Alfredo Barra (“Las dos caras del Golpe”, “Lavín: la nueva forma de hacer política”) toma el micrófono y da comienzo a la ceremonia. En breves palabras, lo único que hace es darle el pase a Enrique “Cote” Evans, locutor de la radio El Conquistador, encargado de realizar una especie de prólogo en el que se da el gusto de hablar de la baja lectoría en Chile, su visión sobre la cienciología y los riesgos que Alberto Plaza, de quien se trata todo el evento, tomó al escribir el libro que reunió ayer a un puñado de gente en la Fundación Cultural Providencia.

“Me gusta la gente que se mete en las patas de los caballos”, afirma Evans al concluir su monólogo de 15 minutos mientras alude a las recientes controversias suscitadas en torno al cantautor que ha estado en el ojo público durante estos días en una especie de gira por el país -lleva varios años viviendo en el extranjero- promocionado “Claro que no da lo mismo”, su primera obra escrita en la cual aborda temas personales, pero también de la contingencia, desde lo que él mismo admite la más pura subjetividad, pero asegurando que “probablemente representa el pensamiento de muchas personas que no se atreven a hablar”.

Y es que esas “patas de los caballos” que señala el locutor radial podrían tener relación con algunos impopulares dichos que Plaza ha dejado entrever últimamente. El pasado martes en una entrevista con Cooperativa la voz de “Milagro de abril” no tuvo pelos en la lengua para opinar sobre la actriz transgénero nacional Daniela Vega afirmando que “yo veo un hombre que está haciendo el rol de mujer”.

Por supuesto, las reacciones no tardaron y un público dividido dejó sentir su disgusto a través de las redes sociales, así como una serie de respuestas por parte de distintos rostros como el actor Luis Gnecco, quien tildó al cantante de “mate huevas profesional”, o la animadora Mariana Derderián quien lo encaró esta semana durante su visita al matinal Bienvenidos de Canal 13 tachándolo de “violento”.

Pero ahora, sobre el escenario, Alberto Plaza es recibido entre los aplausos de un público compuesto en su mayoría por gente adulta, algunos de sus ex compañeros de colegio, sus hijos, y figuras como el ex tenista olímpico Fernando González y el humorista Sergio “Checho” Hirane.

En casi 200 páginas (198 para ser exactos), Plaza aborda temas que van desde su vida más íntima y personal, hasta lo netamente público. No es de extrañar que en sus crónicas pueda hallarse la narración de su encuentro en Cali (Colombia) con Diego Armando Maradona –“es fanático mío”, asegura sonriente frente a su público- o una breve reflexión sobre lo “injusto” y “turbio” que es pagar impuestos. Con una dedicatoria a su esposa Josefina y a sus descendientes, el texto publicado por la Editorial 3iG se plantea como “una intención de provocar algo”.

Pero, ¿qué es ese algo? Nada más ni nada menos que “expresar mi visión de la vida y provocar debate sobre lo que considero importante”.

Una extraña amabilidad

Sobre el escenario acompañado únicamente de un micrófono y su libro, Alberto Plaza se desenvuelve casi como un orador motivacional. “No tengan miedo de expresar lo que piensan -dice-, sea lo que sea”.

Hace prácticamente una década el artista se convirtió a la cienciología, una religión nacida a mediados del siglo pasado en Estados Unidos y que ha permeado gran parte de sus pensamientos, incluida su visión sobre la diversidad sexual. Pese a esto, Plaza asegura a Publimetro que su libro no busca hacer proselitismo y que sólo se refiere a esta en algunos extractos breves.

Tomando la guitarra, Plaza concluye la conversación y se dispone a hacer aquello que lo hizo famoso varios años atrás: cantar.

El repertorio es breve, pero contundente, y los presentes le siguen con las palmas y los coros. “Milagro de abril”, por supuesto, en la que juega con la imitación que Stephan Kramer popularizó años atrás en la Quinta Vergara, y la alegre “Que cante la vida”.

La gran sorpresa es “Claro que no da lo mismo”, su último tema que lleva el nombre del libro y en el que busca conjugar algunos de los pensamientos que el libro desarrolla y en cuya letra responde incluso a algunos éxitos del reggaetón como la “Gasolina” de Daddy Yankee o “Cuatro babys” de Maluma y, no por nada el ritmo de la tonada se desarrolla en una métrica similar al género urbano. “Es para que la entiendan en su propio código”, dice mientras rasguea la guitarra con una sonrisa picaresca.

“Claro que no da lo mismo” comenzó a escribirse en marzo de este año luego de que el periodista Alfredo Barra le instara a dar el paso y publicar una especie de mezcla entre manifiesto y diario de vida. “Aquí hay cosas que van a sacar ronchas”, asegura Plaza que le dijo el comunicador al leer los primeros borradores. “Cómo será que hay cosas que sacamos. Quedó lo más suavecito”.

Consciente del desagrado que algunas de sus ideas podrían causar, el cantante aseguró que “asume” la “responsabilidad” de las repercusiones que esta publicación pudiera traer. Al mismo tiempo rechaza la idea de que sus polémicas respondan a una campaña publicitaria. Él mismo bromea al decir que “desde que me empezaron a decir facho empecé a cantar pésimo”.

La gente ríe.

“Hoy día la gente no se atreve a opinar… Pero como buen admirador de Andrés Bello seguí su consejo al pie de la letra: ‘escriba, joven, que en Chile nadie lee’”, señala, para luego asegurar que hace uso de un derecho humano fundamental: la libertad de expresión.

Todas las personas tienen opiniones y puntos de vista, pero ¿por qué plasmar el tuyo en un libro?

“Siento que puede ser un aporte. En estos pensamientos que pongo aquí puede haber una semilla a algo que mucha gente comparte y quiero hacerlos reflexionar sobre cómo construir una sociedad que pueda ser más amable para todos”.

¿Cuál es el límite de la libertad de expresión?

“El límite es lo que establece la ley. Son los acuerdos que tenemos todos. Ahora, yo también puedo considerar que es una agresión brutal que se me diga a mí homofóbico, porque lo dicen con total soltura. Es una agresión brutal, frontal. Ahí, ¿cuál es el límite de la libertad de expresión? Si me están ofendiendo profundamente…”

¿No consideras que es un ataque el hablar de la sexualidad de otra persona?

“No, y si lo considerara un ataque no lo habría hecho, porque no está en mi ADN atacar a nadie. De hecho, cuando jugaba a la pelota yo era defensa central y lateral derecho. Tengo en el ADN la protección y el acoger. Atacar no es parte de mi modus operandi ni de mi manera de sentir. Simplemente observo que están trabajando de manera muy rápida y eficiente para meter un pensamiento con el cual yo no estoy de acuerdo y yo pongo el otro lado. Eso es todo.”

¿No te consideras homofóbico ni transfóbico?

“No. Para nada.”

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