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Álvaro Gómez habla de su rol de “superhéroe” en la recta final de Pacto de Sangre

El actor detrás de uno de los personajes clave en la teleserie Pacto de Sangre, de Canal 13, revela los desafíos que enfrentó para interpretar al comisario Feliciano, las características que los unen y sus planes a futuro, tanto en el ámbito laboral como persona

Tras terminar las grabaciones de Pacto de Sangre, de Canal 13, Álvaro Gómez hace una pausa para descansar. Han sido tres teleseries al hilo y en la última, interpreta a Feliciano, uno de los personajes más aplaudidos por la audiencia y quien tendrá un rol fundamental en el desenlace de esta tétrica historia. Sin duda, personificar al “superhéroe” de esta producción ha sido agotador, pero hoy hace un balance positivo de los resultados y destaca la importancia de interpretar diversos roles a lo largo de su carrera. “Tener la oportunidad de hacer distintos personajes y darle profundidad al trabajo de la versatilidad como actor es súper importante”, asegura.

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En las últimas semanas, las escenas de Pacto de Sangre se han agudizado, aumentando la expectación entre los fanáticos. La nocturna está en su recta final y las muertes parecen ser la tónica de los últimos capítulos, que siempre son trending topic en Twitter. “Me doy cuenta de la recepción de la gente, del gusto por la teleserie y el personaje, lo que para mí es muy positivo y satisfactorio, porque es un papel bonito, que está bastante más acorde con la ética que el resto. De alguna manera, pasa a ser el superhéroe. Un tipo súper correcto, ajustado a la ley y a su búsqueda de la justicia”, agrega.

¿Fue un desafío?

Para mí son todos un desafío. Hay personajes que resultan ser más complejos que otros, pero finalmente lo que uno hace como actor es encontrar ese lugar secreto que habita dentro tuyo, que es la tecla que tienes que tocar para realizar tal o cual personaje. A veces te cuesta más o menos encontrarla, pero, en mi caso, cuando lo logro, la cosa fluye.

¿Te pasó eso con este personaje? ¿Qué tienen en común?

(Piensa un momento) Sí, es que todos los personajes de alguna manera están teñidos de algo tuyo. Uno no puede salir de sí mismo para actuar, al contrario, tienes que estar muy conectado. Entonces, de alguna forma, uno busca las cosas que son tuyas y que le podrían servir a este personaje y se las prestas. En este caso, quizás mi seriedad y mi obsesión por el trabajo. Mi meticulosidad y mi rigor.

La teleserie toca el tema de la violencia hacia la mujer con escenas muy fuertes. ¿Qué te pasa con eso?

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Está muy bien que ese tipo de temas se aborden y se muestren de una manera más abierta. Siento que un área de ficción puede ser una herramienta educativa para las personas y también para que nos demos cuenta de que, la mayoría de las veces, la realidad supera la ficción. Lo que nosotros vemos como una agresión a una mujer embarazada que termina en el hospital (como Josefa, en Pacto de Sangre), en la realidad termina asesinada por su pareja. Y es duro, de hecho, son escenas que te llevan un poco más a la emocionalidad del personaje.

¿Y eso te afecta?

Claro que sí, porque de alguna manera es inevitable, cuando estás actuando, ponerse en la situación a través de las mujeres que tú quieres tanto, llámese tu madre, tu abuela, tus tías, tus primas, tu novia. Son cuestiones fuertes con las que te vas un poco atorado después, pero la gracia del actor es llegar a tu casa a dar vuelta la página y seguir con tu vida.

alvaro gomez

¿Y cuál es tu método para distraerte?

Salir, caminar, juntarme con los amigos, con mi pareja, o conversar de lo mismo. De repente, hacer un poco de deporte y estar con mi perra.

¿Quieres ser padre?

Me gustaría ser padre. Está dentro de las cosas importantes que tengo pendientes. Me gustaría tener una hija o hijo pronto, porque quiero tener energías, quiero estar vital, acompañarlos, jugar con ellos, entregarles la mayor cantidad de herramientas y guiarlos lo más posible, y para eso tengo que estar bien física y mentalmente. Me encantaría.

¿Has aprendido de tus relaciones?

Sin duda. Todos nos equivocamos y yo no quise que mis relaciones fueran expuestas, al contrario, siempre traté de ser un tipo muy cuidadoso al respecto. Cada vez que he entablado una relación sentimental, me he preocupado de que ambos sepamos quiénes somos, en qué estamos, cuáles son nuestros roles. Tengo súper claro que soy una persona mediáticamente expuesta y tengo que cuidarme. En el pasado, cometí un error puntual y por eso mi relación se vio envuelta en una vorágine que no terminaba nunca y fue una verdadera pesadilla, pero no fue porque yo quisiera exponerla. Fue un error.

¿Tu pareja actual es conocida?

Es cantante y actriz. Muy buena, muy talentosa, pero no es conocida aún y creo que sí lo va a ser en un futuro, especialmente por el canto.

Hace algunos años confesaste que un cura de tu colegio abusó de ti. ¿Te ayudó decirlo públicamente?

Me ayudó primero decírselo a mi madre, a mi círculo cercano y que todo el mundo se enterara. Esos temas hay que visibilizarlos todo el tiempo. Las comunicaciones han cambiado y, en ese sentido, hoy sí se pueden conversar, profundizar en ellos, determinar un culpable y sancionarlo. Antes no. Todavía la justicia está coja, pero ya existe por lo menos el interés de la denuncia y la demanda. A mí me sirvió. Afortunadamente, mi tema, sin el afán de profundizar en él, no fue tan sórdido. Si soy súper franco, nunca me sentí traumado ni súper afectado por eso, pero sí creía que había algo que tenía que decir.

“SOY UN POCO MANIÁTICO”

¿Eres vanidoso?

Depende. Cuando estoy participando en alguna producción, quizás sí, porque me preocupo de mantener al personaje dentro de las líneas en las que fue concebido. Soy maniático con el pelo, de hecho, no dejo que nadie me lo toque, me peino yo. ¿Estoy muy mal? (ríe). Pero no soy el “weón” que se anda mirando todo el rato en el espejo. Sin embargo, me demoro mucho en salir de la casa, porque tengo algunos TOC. Mis llaves de la casa tienen que ir en el bolsillo izquierdo, las del auto o la moto, en el derecho. Las gotas para los ojos, el celular y el encendedor también. La billetera siempre va en el bolsillo de atrás al lado izquierdo. Es una buena forma de funcionar, porque tengo memoria frágil.

¿Qué piensas de la actual industria televisiva?

Hay tanto buen actor en Chile que se puede prescindir de esas sobrevaloraciones económicas con respecto a algunos rostros y hacer grandes producciones sin ellos. En ese sentido, con 25 millones de pesos para un actor, puedes contratar a cinco que te armen un elenco notable. La televisión chilena se ha equivocado mucho y sigue cometiendo esos mismos errores. Creo que hay que ganar lo suficiente y aprender a vivir con menos, y disfrutar de otras cosas, no solamente de lo que implica el dinero y de lo que eres capaz de obtener con él. Y ser más empático con las personas.

¿Cómo aplicas esto en tu día a día?

Soy un tipo relativamente ahorrativo, no vivo con excesos ni grandes lujos. No dejo de hacer cosas, como ir al supermercado, al cine, al teatro, o pasearme por Yungay o Providencia, porque me tenga que enfrentar a la gente. Tampoco por temor a que me tenga que tomar miles de fotos o porque alguien me interpele en la calle y me diga algo con respecto a mi trabajo. Aunque sea un cliché decirlo, nosotros nos debemos al público y el éxito que podamos tener es gracias a las personas que nos están mirando. En ese sentido, me parece que, como actores, tenemos que ser empáticos y cercanos. Para mí es fundamental.

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