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American Crime Story: Mónica Lewinsky escribe su propia Letra Escarlata

Fue una de las mujeres más estigmatizadas de los años 90 al tener una aventura con su jefe. Con Ryan Murphy por fin retoma el control de su narrativa.

Luz Lancheros, MWN

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No fue la primera mujer en la historia de las oficinas en tener un amorío con su jefe. American Crime Story: Mónica Lewinsky escribe su propia Letra Escarlata

Pero como en todas las historias donde esto termina muy mal, quien tiene el poder es intocable y ella –tal y como Hester Prynne, la malograda protagonista de “La letra escarlata”, de Nathaniel Hawthorne– no tuvo que llevar una letra cosida en su ropa, pero sí que sufrió su mismo oprobio.

En los sexistas años noventas, cargó con todas las burlas, estigmatización, acosos, amenazas y por haber estado en una relación “consensuada” (ella con 22 años y su poderoso jefe 49 años) con un hombre casado.

Y la bruja del cuento de turno era Mónica Lewinsky, becaria en ese entonces de la Casa Blanca.

Mónica tenía 24 años en 1998 y ningún apoyo público mientras Jay Leno se burlaba de ella, su nombre quedaba en manos de los medios, la amenazaban con ir a prisión y el consultor Kenneth Starr usaba todo lo que tenía para coercionar en su famoso “Informe Starr”, atemorizarla y destruir su vida si no mostraba pruebas de su relación. 

American Crime Story: Mónica Lewinsky escribe su propia Letra Escarlata

Y todo por creer que Bill Clinton, su jefe y el hombre más poderoso del mundo, la “amaba” solo porque ella le daba sexo oral en el despacho Oval de la Casa Blanca. 

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Así, luego de que ella confiase los detalles a su amiga Linda Tripp, quien grabó sus conversaciones, y Paula Jones acusó a Clinton de acoso sexual, todo se le entregó a Kenneth Starr, consejero independiente que hizo explotar todo luego de Jones.

Lewinsky afirmó en ese entonces que tuvo hasta nueve encuentros sexuales con Clinton, que negó todo.

Esto le llevó a ser acusado de perjurio (tuvo que disculparse, pero hasta hoy los Clinton jamás han admitido su responsabilidad en el escándalo o han hecho algún acercamiento a Lewinsky) y llevado a un juicio político del que fue exonerado.

¿Y Mónica? Sin poder encontrar trabajo, ni novio, sufrió por años.

“Con 24 años, fue muy difícil agarrarse a una pizca de dignidad o autoestima cuando sabes que eres el gag de tantos chistes”, explicó en una entrevista con John Oliver. Fue diagnosticada con estrés postraumático sobre todo al ser atacada por su apariencia física.

<p><strong>“De hecho, no ha sido hasta los últimos años que he sido capaz de reclamar mi narrativa, casi 20 años después. Pero estoy muy agradecida de la evolución que hemos tenido como sociedad y que permite que gente como yo, históricamente silenciados, podamos reintroducir nuestras voces en la conversación”</strong></p>

Y porque nunca pudo defenderse, contar su historia.

“Cada adulto con un módem podía copiar y ver mis conversaciones, mi vida personal, y peor, mi vida sexual”, escribió para Vanity Fair a 20 años del “Monicagate”, como se le llamó en ese entonces.

Pero Mónica sobrevivió. Los tiempos estaban cambiando. Se volvió activista en contra del acoso en la red.

Para 2015 dio una charla TED. Y luego vino el #MeToo, donde grandes figuras reevaluaron su historia y lamentaron que estuviera tan sola y que Clinton hubiese abusado de su poder.

Y ella misma comenzó a contar su versión.

El cómo tuvo que callarse, cómo nadie la escuchó, cómo la subestimaron, y cómo fue la primera gran víctima de acoso mediático antes de que existieran las redes sociales.

En la entrevista con Oliver, dijo que en Twitter al menos habría encontrado apoyo, pero en los noventas, solo oprobio.

American Crime Story: Mónica Lewinsky escribe su propia Letra Escarlata

Y ya no se calla: en esa misma red social, la revista Town and Country la baneó de un evento solo porque iban a ir los Clinton, dando a entender que ellos seguirían siempre siendo intocables.

Pero en juego largo, hay desquite…

“Nadie debería contar esta historia, salvo tú”

Eso fue lo que le dijo a Mónica el productor y creador de varias historias de la cultura pop, Ryan Murphy, cuando le propuso que fuera la productora de su propia serie.

Murphy se basó en el libro “A Vast Conspiracy: The Real Story of the Sex Scandal That Nearly Brought Down a President”, de Jeffrey Toobin y obtuvo los derechos en 2017, pero no quería hacer nada sin la aprobación de ella.

“Le dije: ‘Nadie debería contar esta historia salvo tú y es algo asqueroso si lo hacen sin tu permiso. Si quieres producirla conmigo, me encantaría, pero deberías ser la productora y deberías llevarte todo el maldito dinero que haga'», expresó este en su momento.

Mónica tenía dudas, pero luego de cenar con él y dar cuenta de toda una vida y obra en favor de contar historias de los segregados (“Pose”, con la comunidad trans en Estados Unidos en los años 80 y 90; o “Hollywood”, reivindicando a las minorías en la industria del cine, para comenzar), le dio una oportunidad.

American Crime Story: Mónica Lewinsky escribe su propia Letra Escarlata

Y sobre todo, agradece que por fin haya podido encontrar su propia voz.

“De hecho, no ha sido hasta los últimos años que he sido capaz de reclamar mi narrativa, casi 20 años después. Pero estoy muy agradecida de la evolución que hemos tenido como sociedad y que permite que gente como yo, históricamente silenciados, podamos reintroducir nuestras voces en la conversación. Esto no es solo un problema mío. La gente poderosa, normalmente hombres, se aprovechan todo el rato y de mil maneras distintas de aquellos subordinados a ellos. Mucha gente verá esta historia como tal», expresó ella en Vanity Fair. 

La serie saldrá a la luz el 6 de septiembre. Tiene un casting de lujo.

Beannie Feldstein es Mónica, Clive Owen el presidente Bill Clinton y Eddie Falco, su esposa Hillary. Sarah Paulson, musa recurrente de Murphy, interpretará a Linda Tripp.

American Crime Story: Mónica Lewinsky escribe su propia Letra Escarlata

Y, luego del gran éxito de la historia de O.J. Simpson y la del Asesinato de Gianni Versace, que le dio un merecido Emmy a Darren Criss por su interpretación de Andrew Cunanan, se espera que esta historia repita el mismo fenómeno, pero no para terminar de hacer pedazos a la ex becaria sino para darle por fin su reivindicación.

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