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Para Jasna tener una pastelería siempre fue un sueño. Costó, pero se pudo y siempre acompañada de su esposo. / Esfuerzo Pyme
Esfuerzo Pyme 23/03/2021

Pastelería, el dulce sabor de un sueño cumplido

Los emprendedores deben esperar y trabajar mucho para cumplir sus sueños. Conoce cómo Jasna logró cumplirlo y cuánto demoró.

Una pastelería. Ese siempre fue el sueño de Jasna Sanhueza. Y como muchos emprendedores tuvo que esperar y trabajar arduo para cumplirlo. “Pero al final se hizo, y me tiene muy contenta”, comenta a Esfuerzo Pyme y Publimetro.

Jasna se inició en las lides de las pymes con un tradicional minimarket. Eso fue el 2000, en su natal Huépil, en la región del Biobío. Aunque cumplía sus expectativas, tenía en mente otra cosa y sus ganas de avanzar eran muy fuertes.

Panadería y pastelería

Debido a las necesidades de su comunidad, al minimarket le agregaron una panadería. Y de ahí el salto para cumplir el sueño fue cosa de tiempo solamente. Y así lo narra en la entrevista que le realizó Cristián Méndez, de Esfuerzo Pyme, y que se puede ver completa a través del Instagram @esfuerzoPyme e IGTV.

Berlines mini

Ya con la panadería instalada, las recetas familiares fueron las primeras en recrearse y también las preparaciones más conocidas de la zona.

También tuvo la posibilidad de aprender de distintos pasteleros, logrando finalmente dar con su propia identidad en el negocio.

Pero lo más importante, Jasna supo conocer a sus clientes y saber qué deseaban consumir.

Orgullo de emprendedora

Jasna estudió hasta cuarto medio. No fue una posibilidad para ella ingresar a la universidad o un instituto debido a que su familia no contaba con los recursos necesarios para eso.

Pero eso no fue un impedimento para surgir y emprender.

Ahora, con orgullo, habla de todo lo conseguido primero gracias el minimarket y ahora con la Pastelería Ñancupil & Sanhueza. La que incluso tiene una sucursal en Los Ángeles.

Otra historia

Conoce también la historia de emprendimiento de Randina Gajardo. Ella es muñiartista, es decir, diseñadora de muñecas de tela. Actividad que realiza hace más de 20 años desde su casa en el mineral El Salvador, en la Región de Atacama, desde donde creó Monchita Dolls.