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Natalia aprendió a llevar a la realidad sus confecciones en la máquina de cocer de su abuelita. / Esfuerzo PymeNatalia aprendió a llevar a la realidad sus confecciones en la máquina de cocer de su abuelita. / Esfuerzo Pyme
Esfuerzo Pyme 11/05/2021

Confecciones de colet a bikinis y gorros quirúrgicos

Confecciones de colets, luego bikinis de temporada con @vitakinis. Un negocio que marchaba bien hasta que llegó la pandemia. Luego vino la necesidad de reinventarse, y con ella la búsqueda de nuevas prendas que diseñar. Ese es el resumen breve de lo que es @vitatienda.cl.

Natalia Carrasco luego estudiar dos años y medio de enfermería, se dio cuenta que la salud no era lo suyo. Mientras buscaba un nuevo rumbo a su vida, desempolvó la máquina de coser de su abuela. Fue así que comenzó aprender a coser sinuosos colet para el cabello, sin pensar que esas confecciones serían el inicio para crear su propio emprendimiento de vestuario y accesorios.

Después de su experiencia con los colets, quiso dar un paso más y comenzó a vender ropa con una amiga. Eso la instó a fabricar tenidas y bikinis con diseños exclusivos, que tuvieran características únicas que la diferenciaran de los tradicionales que se comercializan en el retail. Así nació Vitakinis, pero también se dio cuenta que el Diseño de Vestuario era su real vocación.

Y para complementar su emprendimiento, ingresó a estudiar esta carrera. “Como una forma de perfeccionarme en el diseño y confección de mis productos”, agrega  @natycarrascou

Emprender es diseñar

Natalia cuenta a Esfuerzo Pyme y Publimetro que sus ganas de emprender partieron porque “siempre me ha gustado el tema de las ventas y las manualidades”.

Como en muchos casos que hemos conocido, todo se inició como una manera de probar algo, “pero hoy me ha servido para costearme muchas cosas y eso es lo que me gusta. No depender tanto de mis papás”, explica.

Los inicios de Vita comenzó con una amiga. Y de ahí nació el nombre, que es un juego de palabra de Victoria y Tita. “Con ella vendíamos ropa nuestra. Eso fue a principios de 2018”, continúa Natalia.

-¿Cómo fueron esos días?

– Era todo muy lento, porque vendíamos casi nada. Además que no sabía usar las herramientas tecnológicas como publicar fotos. Ahora, siento que mi carrera me ha entregado muchas herramientas. Al principio no tenía muchos seguidores, vendía a mis cercanos, amigos.

Confecciones

“Luego, seguí con Vitakinis. Confeccionando bikinis. Al principio comencé haciendo unos modelos muy básicos. Después, con algunos estampados y así fui creciendo un poco”, narra Natalia.

-¿Qué hiciste para diferenciarte?

-El plus de @vitabikinis y que les gustan mucho a las clientas es que pueden mezclar las tallas.

-¿Cómo funciona eso?

-En el retail tienes que comprar una talla determinada. Lo cual no es muy atractivo, porque el cuerpo de las chilenas tiene una talla menos arriba y una más grande abajo o viceversa. Además mis confecciones son reversibles, entonces, al final, te compras un bikini y tienes cuatro o dos en uno. Lo que llama mucho la atención.

Bikinis, collets y gorros quirúrgicos, parte del catálogo de confecciones de @Viatienda.

Reinventar sus confecciones

El negocio de los bikinis funcionaba muy bien. “Vendía todo el año”, aclara orgullosa. Pero el 2020 llegó la pandemia y la venta se acabó.

“Al principio de la cuarentena, cuando bajaron las ventas lo tomé como algo que no duraría tanto. Como un pequeño descanso. Pero cuando vi que ya no íbamos a volver, dije: “No me puedo quedar aquí sentada, sin hacer nada”.

-¿Qué decidiste?

-Comencé hacer mascarillas. El comienzo fue complicado, porque las telas e insumos estaban agotados y lo poco que había, estaba carísimo. Se pasó de $500 el metro de tela a $5000. Eso fue complejo y tenía que buscar opciones. Además, tuve que estudiar las especificaciones, cómo hacer el diseño y la confección.

-La cruda realidad te cambió el mercado de un golpe, ¿cómo afrontaste este cambio?

-Mi mamá me motiva mucho a hacer cosas y buscar. En esa época no habían mascarillas, sólo las quirúrgicas y cada caja era muy cara. Con el género que tenía, que era una gabardina, hice unas mascarillas muy caseras para probar, porque no tenía los moldes y nada. Fuimos a comprar tela y ahí me di cuenta que no era la única. Que había más gente comprando para lo mismo. Ahí compramos harto.

-¿Cómo te fue?

-¡Lo vendimos todo!

Y después ampliaste el mercado

-De ahí pasé al diseño y confección de gorros quirúrgicos. Una amiga de Puerto Natales me dio la idea. Y justo un vecino que es médico intensivista, me dijo un día que necesitaba gorros y su pareja, que es veterinaria, también. De ahí partí, y se me ocurrió reutilizar las mismas telas que tenía de los trajes de baño. Eso fue un éxito, porque salen muchos.

Fuerza

-¿Qué es lo que más te ha costado como emprendedora?

-El posicionarme, la identidad de la marca. Es muy bueno cuando te dicen que conocen tu tienda, por eso es importante tener un registro de marca. Ahora en cuarentena, he hecho algunos cursos al respecto y estoy siendo asesorada por un abogado para dar este paso.

-Y tu emprendimiento te llevó además a la que es tu carrera profesional

-Sí. Gracias a mi carrera he aprendido muchas cosas y ahora estoy diseñando mis propias telas, por ejemplo, y las mando a estampar. También a fijarte en detalles como un buen envoltorio. A los clientes les gusta eso de sentir la experiencia de abrir la cajita y la buena presentación.

-¿Cómo ha sido tu relación con las redes sociales?

Yo vendo todo a través de redes sociales. En cuanto a la promoción, trato de hacer videos divertidos, pero eso lo he ido aprendiendo con el tiempo. Yo antes subía fotos de lo que vendo, pero ahora sé hay que conectarse con la comunidad que he creado y de ahí ir ofreciendo el producto.

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