El diabético debe reconocer los alimentos que va a ingerir

El exceso de insulina hace que el cuerpo acumule más grasas y, al mismo tiempo, impide quemar las ya existentes, generando enfermedades como daño renal.

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Pese a que existe mucha información sobre la diabetes, la gran mayoría de las personas no sabe cómo cuidarse y mantiene un mal control metabólico, sufriendo consecuencias severas en su calidad de vida.
La educación en la diabetes es un paso primordial dentro de las estrategias en salud para evitar grandes deterioros, por ejemplo, en lo que se refiere al daño renal, explica Marcela Canales, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello.
Un gran porcentaje de nuestra sociedad mantiene niveles elevados de glicemia en la sangre, que derivan en diabetes mellitus o son intolerantes a la glucosa.
“Dentro del desarrollo de las patologías que involucra mantener niveles elevados de glicemia, encontramos el daño renal, que no tiene buen pronóstico si la persona no se cuida”, advierte la nutricionista.
Por ello es de suma importancia que el diabético sepa qué puede o no consumir, recalca la especialista. Efectivamente, hay productos que son “peligrosos” como el azúcar de mesa, todos los cereales como el pan, arroz, fideos, harinas, entre otros. Además el azúcar de las frutas y algunas verduras como la betarraga y zanahoria, los cuales en mayor o menor grado contienen niveles de glucosa que al ingerirlos elevan la glicemia en la sangre.
“El profesional nutricionista debe orientar al diabético en cómo conocer los alimentos con mayor índice glicémico y de qué manera elegir los alimentos a ingerir. Por lo tanto, ésta es una estrategia de fácil realización, pero que no se ha dado la importancia a su beneficios”, dice.
 
¿Qué es la glucosa?
La nutricionista explica que la glucosa es un azúcar que es utilizado por los tejidos como forma de energía al combinarlo con el oxígeno de la respiración. “Cuando comemos, el azúcar se eleva en la sangre y luego lo que se consume desaparece. Para ello hay una hormona reguladora que es la insulina producida por el páncreas (islotes pancreáticos)”, explica la experta.
Esta hormona hace que la glucosa de la sangre entre en los tejidos y sea utilizada en forma de glucógeno, aminoácidos, y ácidos grasos. Cuando la glucosa en sangre está muy baja, en condiciones normales por el ayuno, se secreta otra hormona llamada glucagón que hace lo contrario y mantiene los niveles de glucosa en sangre.
El tejido más sensible a los cambios de la glicemia es el cerebro. Cuando son concentraciones muy altas aparecen síntomas de confusión mental e inconsciencia.
 
Control
El análisis de la glucosa sobre todo se realiza para estudiar la posible presencia de una diabetes mellitus. Como es una enfermedad muy compleja y con grandes repercusiones se realiza de forma bastante rutinaria.
Al momento de hacerse el examen hay que considerar que se pueden modificar los valores de glicemia, lo que no necesariamente significa una diabetes. Situaciones como estrés por enfermedades agudas (infarto cerebral, cardiaco, anestesia general), o tratamientos con sueros en vena, ya que contienen dextrosa (azúcar), embarazo, medicamentos (antidepresivos, antihipertensivos, hormonas femeninas, etc.), el alcohol y analgésicos pueden disminuirla, pueden alterar la glicemia.

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