La dieta ideal para un adolescente

Un régimen saludable en esta etapa de la vida puede garantizar un buen estado de salud cuando adultos. Por eso es importante reparar en los nutrientes que un adolescente requiere y controlar el exceso de grasas que consumen.

La nutrición es un componente esencial del cuidado de la salud del adolescente debido a los fenómenos importantes que ocurren en esta etapa de la vida y que puede estar influenciada  por un aporte inadecuado de nutrientes, ya sea por exceso o por carencia. Como ejemplos de estos cambio es están la aceleración del crecimiento en talla, peso, los cambios en la composición corporal y los cambios psicosociales, detalla Karen Cruz, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello.
Existen nutrientes que no pueden faltar en la dieta de un adolescente, asegura la nutricionista, como el calcio, hierro, zinc, acido fólico, vitamina D, proteínas, flúor y agua. Cruz agrega que “el calcio cobra importancia debido a que ocurre en este periodo un acelerado desarrollo muscular, óseo y endocrino. En esta etapa se produce el mayor depósito de calcio en los huesos. Este requerimiento se puede cubrir consumiendo cuatro tazas de leche al día más un trozo de quesillo, por ejemplo”. Además de un buen aporte de calcio, se necesitan otras vitaminas o minerales, como la vitamina D y el fósforo.
 
Alimentos esenciales
En tanto, el hierro juega un rol fundamental en el sistema nervioso central, en la síntesis y el metabolismo de los neurotransmisores y en la funcionalidad del sistema inmune. Su deficiencia puede provocar alteraciones de la conducta, en la atención y el rendimiento escolar. La nutricionista destaca que los alimentos ricos en hierro son hígado, carnes rojas en general, legumbres y frutos secos, sin embargo en los alimentos de origen animal tienen mejor biodisponibilidad. El zinc, por otro lado, tiene rol en el crecimiento y maduración sexual, como también el ácido fólico porque participan en el crecimiento, división y diferenciación celular.
En este período es común que el adolescente no esté de acuerdo con los hábitos alimentarios de la familia, por lo tanto, tiende a buscar patrones distintos y no siempre sanos. “Esta situación se ve potenciada con el aumento de las actividades fuera del hogar y con horarios inadecuados. Es común verlos consumiendo ‘colaciones extras’, que se basan principalmente en comida chatarra. Además, se dispara el consumo de bebidas gaseosas, café, té, y alcohol”, explica Karen Cruz.
Sin duda que gran parte de las elecciones de alimentos de los adolescentes están influenciadas por los medios de comunicación, especialmente en las mujeres, ya que buscan una imagen corporal muy cercana a lo que ven en modelos generando en algunos casos extremos trastornos de la conducta alimentaria (TCA) como anorexia y bulimia.
Dietas extremas
Estos trastornos se pueden ver potenciados por el tipo de dietas que adquieren los adolescentes durante esta etapa como ser veganos, es decir, que non ingieren ningún tipo de alimento de origen animal, semivegetarianos (sólo se limitan el consumo de carnes una vez al mes) y ovolactovegetarianos, que comen preferentemente alimentos de origen vegetal y que aceptan comer también huevos, leche, y en ocasiones pescado, etc.
Se suma además un alto consumo de café o de derivados de la cafeína presente  en las gaseosas, muy consumidas para estudiar de noche o simplemente después de una fiesta. De acuerdo a la nutricionista UNAB, algunos estudios en adolescentes demuestran, sin embargo, que el alto consumo de cafeína se asocia con dificultades para dormir y con cansancio matutino. “Las evidencias actuales respecto del consumo de café, no permiten sugerir una exclusión para adolescentes, pero sí un consumo moderado, por debajo de las cantidades asociadas a riesgo de dependencia y de efectos adversos”, advierte Karen Cruz.
 

Loading...
Revisa el siguiente artículo