Té, el gran protector en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares

Existen muchas razones para que en nuestro país seamos buenos consumidores de esta bebida: su agradable sabor y sus propiedades benéficas para la salud.

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Los chilenos somos los principales consumidores de té de América Latina. Anualmente bebemos 319 tazas per cápita, superando así a Estados Unidos (150 tazas), Colombia (11 tazas) y Brasil (9 tazas). A nivel mundial es tal nuestro consumo que nos encontramos dentro de los “top ten”. Cada día hay más consumidores de esta milenaria bebida y gradualmente nos estamos abriendo a versiones más refinadas de este producto.
 
¿Las razones? Su agradable sabor y propiedades benéficas para la salud, asegura Erwin Núñez, académico de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello. “El té contiene poderosos antioxidantes que son beneficiosos para la salud dentro de los que destacan un efecto protector contra el cáncer, ya que protege nuestro material genético”, explica.
 
Otro beneficio asociado a su consumo es su efecto protector sobre el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, evitando la oxidación del colesterol malo dentro de nuestras arterias. “Estudios experimentales en ratas han demostrado que es capaz de disminuir la grasa corporal, además estimula la termogénesis (aumento en la producción de calor del cuerpo) provocando la pérdida de grasa del cuerpo”, agrega el especialista. El té, además, es uno de los pocos productos que en su estado natural contienen flúor, por lo que ayuda a prevenir las caries.
 
Elevado consumo

La costumbre de servir las hojas de té para conferir un buen sabor al agua hervida se utilizó por primera vez en China hacia el 2500 a. C. Este producto entró en contacto con los europeos por primera vez en India, con la llegada de los portugueses  en 1497. Paulatinamente desde esa fecha se fue extendiendo al resto de Europa para finalmente llegar a América.
 
Pero son las propiedades benéficas las que han generado todo un boom en el consumo de esta bebida y en la búsqueda de sus variedades y nuevas presentaciones para tener una vida más sana. “Si bien antes se trataba de un producto cuyo público objetivo eran los adultos y de estratos menos acomodados, hoy sus clientes son cada vez más jóvenes, profesionales y que prefieren los tés “premium”, tal como sucede en Europa y Estados Unidos”, subraya el académico de la UNAB.
 
En la industria señalan que el cambio en los consumidores se debe principalmente a una cuestión de moda y a un interés creciente por el “wellness” o estilo de vida saludable. Pero el furor de los chilenos por el té no sólo se refleja por el consumo de té en casa, también se evidencia en la proliferación de teterías cada vez más frecuentes por Santiago y por el consumo frío de esta bebida, el famoso té helado, que cada vez encontramos con más facilidad en casi cualquier lugar.
 

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