Descanso frente al mar

Un hotel boutique de playa, con elementos sustentables, próximo a ser inaugurado durante diciembre, que nació con una energía especial y una arquitectura que no invade el paisaje sino que se hace parte de él.

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Situado en Playa Sirena, en la Séptima Región del Maule, este proyecto comenzó en 2005, cuando 2 amigos (Hernaní Sobarzo y Andrés Rodríguez) en constante búsqueda de playas con viento para practicar su deporte favorito –el kitesurf– venían llegando de navegar por el norte de Brasil. En Chile, lo hacían en los típicos lugares, como Puclaro, Pichidangui, Santo Domingo y Matanzas.

Uno de estos amigos –oriundo del sur de Chile– invitó al otro a conocer esta playa con un viento increíble; un lugar que durante el año suele llenarse de extranjeros que viajan desde Europa y Estados Unidos sólo para navegar aquí, a 4 km al sur de Curanipe en la comuna de Pelluhue.

Al siguiente verano, al chequear los pronósticos de viento para esta playa y visitarla para navegar, se encontraron con la sorpresa de ver una ola perfecta de 5 a 6 metros y sentir un viento de 28 nudos en perfecta dirección. Sin duda –pensaron­– este lugar es “un Hawaii de agua fría, pero sin gente que quite la ola”, como dijo un windsurfista extranjero que quedó impresionado con la belleza de este paisaje, mezcla de campo sureño, arena y mar

Así comenzaron a navegar prácticamente sólo en Playa Sirena, ya que era un viaje seguro. “Cuando practicas deportes de viento y chequeas el pronóstico, muchas veces éste no es tal para otros lugares; pero en esta playa es distinto”, cuentan.

“Durante años –prosiguen– nos encontramos aquí con estadounidenses, canadienses, suizos, suecos, franceses, alemanes, argentinos, etcétera, y nos sorprendíamos de ver a muchos de ellos regresar al año siguiente. Así, confirmamos que esta playa tenía condiciones naturales increíbles, pero nos dimos cuenta que faltaban comodidades como las que habíamos visto en Brasil, con hoteles sobre la misma playa. Vimos que tanto chilenos como extranjeros que llegaban con sus familias, terminaban peleando con sus parejas, ya que estas playas con viento fuerte no son como las típicas caribeñas donde se pueda tomar sol y jugar”.

Fue así como estos dos amigos, pensando en combinar el deporte que los apasionaba con el respeto por la naturaleza y un negocio sustentable, comenzaron a comprar pequeños terrenos en primera línea de playa, para construir un refugio para deportistas. Y contactaron a los arquitectos Felipe Wedeles y Jorge Manieu –windsurfista y surfista, respectivamente– para proyectar un hotel en esta playa.

Hasta aquí, todo marchaba bien. Pero durante el verano del año 2010, el sueño se vio truncado. Esta zona fue una de las más devastadas por el tsunami provocado por el terremoto del 27 de febrero. “Amigos y familiares nos decían que estábamos locos, que estos terrenos ya no valían nada, que nunca podríamos construir, que nos fuéramos y dejáramos de comprar”. Sin embargo, contra viento y marea siguieron adelante con el proyecto. “Vimos mucha ayuda motivadora en la zona, como la obra de Felipe Cubillos con las Caletas del Maule, que nos dieron fuerzas para continuar”, relatan.

“Como deportistas de mar, amantes de la naturaleza y de esta playa, queríamos hacer un real aporte. Queríamos que, luego de lo ocurrido en 2010, este proyecto en términos arquitectónicos fuera un ícono para la zona, que demostrara que se puede luchar contra la adversidad y cumplir los sueños. Inmediatamente informamos a los arquitectos que seguíamos adelante y pedimos hacer cambios en el diseño, los desafiamos para que este proyecto fuera único, que no fuese igual a ningún otro, sino un real aporte a la comunidad, y que se llamaría Punta Sirena, en honor a la geografía de esta playa, donde nace la ola y se encuentra con el viento”.

El resultado, gracias a muchos colaboradores, familia, vecinos y amigos es Hotel Punta Sirena, un hotel boutique de playa, con elementos sustentables, próximo a ser inaugurado durante diciembre. Un proyecto que nació –y renació– con una energía especial, donde naturalmente se han involucrado personas que sólo han querido colaborar. El ingeniero civil a cargo de la obra es Florent Dromard, kitesurfista francés que llegó a la zona y se enamoró de Playa Sirena.

El proyecto busca ser la principal alternativa en la zona para practicar windsurf, kitesurf, surf y otros deportes, durante el verano. Tendrá clases de preparación física para estos deportistas y personas que quieran entrenar en la playa con profesores certificados de crossfit y yoga. En el invierno, el foco será el wellness, la total relajación y desconexión, para disfrutar de la naturaleza y de los diversos parques nacionales de la Región del Maule.

Hotel Punta Sirena posee además elementos únicos, como una arquitectura que no invade el paisaje, sino que es parte de él, respetando a los vecinos y a la naturaleza con una baja densidad de m2 construidos, equivalente sólo al 15% del total de metros del terreno. Tiene sólo 12 habitaciones frente al mar. El 100% de su iluminación es de tecnología Led, lo que produce un bajo consumo de energía y 0% de uso de mercurio en luminarias. Además, se ha utilizado madera y vidrio en su construcción, pero usando sólo pino de planes renovables. Para la calefacción de las habitaciones y agua caliente, se ha optado por estufa y caldera a pellet, con el fin de minimizar el impacto ambiental en comparación con la leña.

El Hotel también tendrá un restaurant de cocina chilena gourmet, a cargo del chef Francisco Espinoza, de la escuela Ecole, donde se usarán como proveedores los huertos orgánicos de la zona y productos de la región.

A todo ello se suma una serie de elementos adicionales de sustentabilidad, como colaboración con proveedores locales, empleos de calidad para vecinos, uso de bolsas reutilizables (no de plástico), economizadores de agua con temporizador, sillas de playa hechas a mano con telas 100% algodón, entre otros.

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