Lorena Pérez, de Mobil Arquitectos: “Nos involucramos en problemas complicados”

Cinco socios componen esta oficina-taller, la cual se especializa en trabajos de gran envergadura, como la nueva clínica Las Condes y la remodelada plaza de Maipú. Además, han desarrollado exitosos proyectos en regiones y, más recientemente, se instalaron con una sucursal en Perú.

Por Erika Cabrera

Lorena Pérez, arquitecta de la Universidad Católica de Chile y socia de Mobil Arquitectos desde el año 2013, entrega su visión con respecto al Santiago actual y revela cómo intervenir la ciudad aplicando una arquitectura con altos estándares de calidad, innovación y consciencia sustentable. “Somos una oficina joven que se dedica a proyectos complejos en tres grandes áreas. En el área hospitalaria o clínica, en la que ya tenemos bastantes metros cuadrados construidos; en la inmobiliaria, referida a edificios de vivienda; y en la urbana, a través de la cual desarrollamos proyectos como, por ejemplo, la línea 6 del Metro que trabajamos en conjunto con otra oficina de ingeniería y arquitectura”, detalla.

¿Cuánto tiempo llevan funcionando?

Este 2015 cumplimos diez años. Somos cinco socios en la oficina, de los cuales somos dos mujeres y el promedio de edad de nuestros arquitectos es alrededor de los 33 años.

¿Les imprime algún sello pertenecer a una misma generación?

Sí. Que nos gusta involucrarnos en problemas complicados y nos da la energía para buscar nuevas formas de enfocarnos hacia una ciudad que es muy distinta a la de antes. Una ciudad que es mucho más activa, dinámica y, por lo tanto, que obliga a definir otros elementos en los cuales la arquitectura tiene que ser integrada.

¿Qué proyecto están trabajando hoy?

Estamos con la obra gruesa de Bupa Santiago, en el mes once de construcción, que es una clínica con 460 camas y con todo lo que demanda una arquitectura de hospitales de alta complejidad. Y, por otro lado, estamos desarrollando proyectos de vivienda, de alrededor de diez metros cuadrados, también con un fuerte componente de trabajo con respecto a la ciudad. Por ejemplo, en Providencia hemos intentado no ponerle reja a los edificios, para que exista una mayor fluidez espacial entre lo que está afuera y lo que es el edificio mismo.  Son pequeños detalles que marcan la diferencia.

Al momento de encarar un proyecto, ¿cuál es la clave para no interrumpir bruscamente la ciudad?

La clave está en el buen desarrollo e integración de los espacios públicos que hay entre la volumetría de un edificio y el vacío que es la ciudad.

¿Cómo asumen hoy el tema de la sustentabilidad?

A estas alturas, la eficiencia energética es un componente y un criterio de diseño con el cual tienes que partir trabajando cualquier proyecto. En el mundo de hoy, la escasez de recursos te obliga a tener que pensar un edificio que sea diseñado con características de energías pasivas, que se asocien al diseño de la arquitectura.

Y los clientes así lo demandan…

Por supuesto. En la clínica Bupa Santiago, por ejemplo, en la que estamos trabajando ahora, uno de los objetivos importantes del cliente es que no solamente fuera eficiente en términos energéticos, al pagar la cuenta de la luz, por ejemplo, sino que además tuviera incorporado el concepto verde en la identidad del proyecto. Y eso se logra a través de los parques, de los techos verdes, de la arborización, del paisajismo, etcétera. En ese sentido, en los proyectos complejos el especialista que primero da sus criterios de diseño, es justamente el de eficiencia energética.

¿Cuál es tu visión con respecto al Santiago actual?

Claramente, es una ciudad que está bastante colapsada y, por lo mismo, a nosotros nos interesa aportar desde el punto de vista de la infraestructura. Al construir, por ejemplo, 100 mil metros cuadrados, estás construyendo un tamaño de ciudad que es muy importante, en el sentido de que estás poniendo un edificio y una cantidad de gente que lo habita, que entra y que sale y, finalmente, lo que estás haciendo es generar conexiones e instancias de roce. La ciudad es un sistema que se interconecta y que está en crecimiento. Sin embargo, creo que es necesario generar más espacios públicos y, de hecho, siento que estamos en deuda con ellos.

“LA FASE DE INICIO ES LA FUNDAMENTAL”

En paralelo a su trabajo en Chile, instalaron una oficina en Perú…

Hace seis meses abrimos una oficina en Lima con la idea de traspasar toda nuestra experiencia, sobre todo en el ámbito de la salud y probar suerte en ese mercado. Pero no como extranjeros que llegan a imponer un diseño que se nos ocurrió, sino que entendiendo perfectamente cómo funciona esta ciudad y quiénes habitan sus espacios.

¿Por qué escogieron Lima?

Por la cercanía territorial y porque consideramos que Perú es un país rico en términos culturales. Desde esa perspectiva, sentimos que podíamos hacer un aporte en su arquitectura, quizás, tirándonos un poco a la piscina, pero con la idea de poder generar otra patita de nuestro trabajo fuera de Chile. Hace bastante tiempo que teníamos la idea de internacionalizar la oficina y nos pareció que Lima era una buena ciudad por donde comenzar. Yo estoy una semana al mes allá, así que esperamos que esto funcione.

Fuera de Santiago también tienen proyectos emblemáticos, como el hotel Refugia de Chiloé…

Sí, esa es una de nuestras joyitas y en este momento, precisamente, lo estamos ampliando. Es un hotel de doce habitaciones, que ahora va a aumentar al doble y que está situado geográficamente en un lugar hermoso, envestido con tejuelas de madera, pero con una geometría mucho más de vanguardia. Además, en Concepción hicimos el edificio de la Mutual de Seguridad, que se inauguró en el 2010 post terremoto, y en Valparaíso trabajamos la recuperación de los cerros Toro y Santo Domingo, bajo un sistema de participación ciudadana, entre otros de nuestros proyectos en regiones.

¿Cuánto tiempo tarda cada uno de los ellos?

En un proyecto hospitalario, el diseño y la construcción pueden tomar al menos cinco años. Por ejemplo, en el caso de la clínica Bupa Santiago, empezamos el 2012 y ahora estamos en la construcción, pero todavía quedan un par de años antes de que se termine. Los proyectos inmobiliarios, en cambio, toman alrededor de ocho meses entre el desarrollo del diseño, hasta que empieza la etapa de construcción. Son plazos más acotados y, a la vez, proyectos con más alta rotación que los clínicos.

¿Hay alguna etapa a la que ustedes le den mayor importancia?

Sí. Nosotros le damos bastante énfasis a la etapa inicial o fase del anteproyecto, porque es ahí donde se definen todos los criterios de diseño y es ahí donde el cliente toma todas sus decisiones. En el fondo, es la lista de la receta para después poder “cocinar” y, por el contrario, sin ella jamás vas a tener un proyecto exitoso. Es donde se define la metodología, es el instante creativo, el instante de la toma de decisiones, el instante en el que se vuelcan los modelos de negocios que pueden tener los clientes y, a la vez, en donde surgen todas las dudas respecto al proyecto. Para nosotros, sin duda la fase de inicio es la fundamental.

¿Cómo resumes tu experiencia?

De mucho crecimiento. Yo estoy encargada del área de operaciones de la oficina y, además, entre los socios nos repartimos ciertas funciones administrativas, por lo que siempre estoy pendiente de casi todo. Por otra parte, he llegado a tener equipos de once personas a cargo, lo que significa que más allá de ser líder, hay  que tratar de entender cuáles son las habilidades y los talentos de cada arquitecto, para luego administrarlos. Todo en pro de un buen diseño, de una buena entrega y de coordinar que cada una de las cosas esté en su lugar, para que lleguemos a puerto con los proyectos. Aparte, yo me involucro mucho en el diseño, en la parte inicial y soy bien exigente en los procesos de producción. Especialmente en el área hospitalaria, que es donde más fuertemente me he desarrollado. Lo que sí, nuestra oficina es una plataforma de trabajo en la cual son bienvenidas todas las ideas creativas y las distintas metodologías de cada cual.

Se valora el trabajo en equipo…

Por supuesto. Además, en este estudio queremos que nuestros arquitectos permanezcan con nosotros y, de hecho, la mayoría de los que han ido llegando, se han quedado hasta el día de hoy. En el fondo, somos un equipo al que nos caracteriza la flexibilidad asociativa, tanto con pares como con otras oficinas.

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