No era su verdadera vocación: CIA “despide” a tierna perrita que prefería jugar con sus amigos a detectar explosivos

Lulú encontraba la pega aburrida y ni siquiera la pudieron tentar con golosinas para que hiciera su trabajo.

Por Camilo Henríquez

La vida de Lulú parecía estar predestinada hace sólo unas semanas, cuando la labradora de un año y medio fue reclutada por la CIA para ser parte del programa de entrenamiento de élite para detectar explosivos.

En su web, la agencia de inteligencia presentó a sus nuevos colaboradores asegurando que “muchos perros realmente geniales probablemente hubieran tenido éxito en nuestro programa”, pero que “fue una decisión difícil” y que sólo había espacio para seis, entre los que estaba Lulú.

La describía como la más pequeña de la clase, hiperactiva, un poco torpe y con una increíble dulzura, sin embargo, al parecer esos no fueron factores que les importaran a los reclutadores a la hora de la selección.

Al poco andar, notaron que Lulú no era igual a los demás, no le gustaba para nada su trabajo y ni siquiera la podían tentar con premios y golosinas.

En la CIA, eso sí, no se hicieron mayor problema y explicaron que es normal que los perros tengan “algunos días malos, que se muestren perezosos y que se nieguen a seguir el programa”.

Pero a Lulú no le interesaba ni un poquito su trabajo y se pasaba todo el día jugando con sus amigos.

A tanto llegó su actitud, que finalmente la CIA se “aburrió” y tomó una drástica decisión: ¡la despidieron!

En su cuenta de Twitter, la agencia señaló que “extrañarán a Lulú, pero fue la decisión correcta para ella y le deseamos todo lo mejor en su nueva vida”.

Además, explicaron que la perrita fue adoptada por su entrenador y ahora disfruta de sus días jugando con sus hijos y “oliendo conejos y ardillas en el patio trasero”.

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