Era el mejor escondite de su vida pero pasó horas encerrado porque nadie se sabía la clave de la caja fuerte

Nunca más jugará a las escondidas.

Por Camilo Henríquez

Jugar a las escondidas en tu casa siempre será un desafío para encontrar un buen lugar, sin embargo cuando invitas a tus amigos llevas la ventaja.

Eso es lo que pensó un pequeño en el barrio Lichterfelde de Berlín cuando les propuso a sus invitados el juego.

El niño había encontrado el lugar perfecto: una caja fuerte de su abuelo era el escondite que lo haría “invisible”.

Todo estuvo bien hasta que  se cansaron de buscarlo y el menor, tras el llamado de sus amigos, no pudo abrir la caja.

Inmediatamente comenzó a gritar y los otros pequeños alertaron a los padres. Estos intentaron abrir infructuosamente la caja, pero no se sabían la clave y el único que la tenía era el abuelo, el que no estaba en casa.

Desesperados, llamaron a los bomberos, los que llegaron a los pocos minutos y lograron, por lo menos, ingresar oxígeno a la caja para que el menor pudiera respirar, señala Televisa.

Finalmente, y luego de más de tres horas de intentar con todas las claves posibles, pudieron dar con el código de seis dígitos y el niño volvió a ver la luz.

Fue como “un regalo adelantado de navidad” dijo uno de los bomberos luego de que el pequeño salió sano y salvo.

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