Igual que todos los días, Cipriano Álvarez, de 55 años, llegó al terreno baldío donde habitan los 13 tigres de propiedad de un circo en Guatemala y los comenzó a alimentar.
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Sin embargo esta vez algo salió mal y en un descuido uno de los felinos, arrancó los dos brazos del cuidador de un solo mordisco.
El sujeto fue atendido en el hospital de Culiapa, pero las lesiones que le provocó el animal en los huesos y el tejido blando fueron demasiado complejas, lo que impidió a los médicos reimplantar las extremidades.
Según reproduce el sitio La Vanguardia, el sujeto aseguró que todo ocurrió porque mientras alimentaba a los tigres no notó “que había metido demasiado las manos dentro de la jaula”.