“No hay nada tan hermoso”: el artículo de The New York Times que celebra la belleza de la Patagonia chilena

El diario de EEUU había destacado a la Patagonia como uno de los 52 lugares donde ir el 2018.

Por Nathaly Lepe

En febrero el New York Times dedicaba uno de sus artículos para enumerar los 52 lugares del mundo que había que visitar el 2018 y entre ellos aparecía Chile. Pero no cualquier parte de nuestro país -aunque es completamente hermoso- sino que a la Ruta de los Parques en la Patagonia.

Un par de meses después, una de las columnistas del diario viajó a Chile, vivió la experiencia de ese rincón del país y le contó al mundo como fue recorrer un lugar “tan hermoso” -según sus propias palabras- como el fin del mundo.

Hola from the wonderfully relaxing Chilean city of Puerto Varas. It rains almost every day, and then there’s a rainbow over Lago Llanquihue, the second largest in Chile 🇨🇱. I went out one evening to capture it (slide 1), plus all the fishermen on the many piers (slide 2). A handful of construction workers told me that they usually head to the lake straight after work to drink beers and smoke cigarettes until dark. Today, I met a San Francisco expat @amarababyfood who came to visit and stayed for six years. Can’t blame her! Germans founded the city in 1853, and their traditional architecture dominates, which may be why it reminds me so much of a Swiss ski town, on a lake surrounded by mountains and national parks. It’s magical here. #52places2018 #puertovaras #chile

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“Tras conducir diez minutos por la carretera que parte por la mitad al Parque Pumalín, al norte de la Patagonia, en Chile, tuve que estacionarme a la orilla del camino. No se debió a un problema mecánico, sino a que estaba maravillada con la belleza del paisaje. De un momento a otro, los densos bosques habían dado paso a un lago rodeado de montañas; era un paisaje de verdor ondulante bajo un cielo azul repleto de pintorescas nubes”, dice el texto en su primer párrafo.

Mi viaje de 80 kilómetros hacia el sur a lo largo de Pumalín debería haberme tomado una hora a lo mucho, pero requerí cuatro. Ese recorrido sin prisa me llenó de una enorme dicha. No obstante, en dos meses y medio de viajar en solitario, fue la primera vez que me sentí realmente sola. No hay nada como gritar: “¡Esto es realmente hermoso!”, dentro de un automóvil en el que no hay nadie excepto tú, para hacerte anhelar estar en compañía”, continúa el artículo.

En los más de diez párrafos en los que relata la experiencia, cuanta sus sensaciones recorriendo esta tierra indómita, la gente que se encontró en el camino y las postales que quedaron grabadas en su cabeza de este particular destino.

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