La pregunta que surge tras la impactante imagen de la laguna de Aculeo completamente seca: ¿en qué nos estamos gastando el agua?

Lamentablemente no hay una sola respuesta.

Por Nathaly Lepe

A fines del 2017 el gobierno de Sudáfrica enfrentó una de sus peores encrucijadas. Ciudad del Cabo, la mayor ciudad del país, se estaba quedando sin agua y los datos no eran para nada alentadores.

Incluso se anunció un “día cero” -fechado en abril de este año- y desde ahí se pusieron a trabajar en medidas completamente restrictivas para lograr que el abastecimiento de agua no terminara.

La visión apocalíptica y que provocó pánico en la sociedad dio resultado y desde entonces la fecha del día en que el agua se acabaría, se ha ido dilatando cada vez más e incluso se estima que el suministro estará disponible hasta el 2019.

Así como en Sudáfrica, las sequías prolongadas y los motivos por los que se produce la escasez no han dejado a nadie indiferente.

Incluso en nuestro país, la imagen de la laguna de Acueleo ubicada en la comuna de Paine, provincia de Maipo, completamente seca ha despertado las alertas acerca de cómo estamos enfrentando esta contingencia.

Pero no sólo los fenómenos naturales han sido responsables de la disminución del agua disponible en la Tierra. De acuerdo con la información compartida por la Organización de ONU para la Alimentación y la Agricultura,América Latina y Caribe (FAO, por sus siglas en inglés), ha señalado que el uso de agua global ha aumentado 6 meses en el último siglo y continuará creciendo.

¿Pero entonces en qué nos hemos estado gastando el agua? Pues en varios procesos productivos y uno de ellos es en la comida.

Según la misma organización la cantidad de agua necesaria para la producción de 1 kilo de carne, una taza de café, un huevo o una cerveza es importante, lo que hace necesario que la sociedad tome conciencia que no se debe malgastar el agua.

Como ejemplo la FAO detalló que para poder consumir una rebanada de pan, se utilizan 40 litros en el proceso de producción, y 90 si es que ese pan se come con una rebanada de queso.

Para un vaso de leche, se utilizan 200 litros de agua y para una hamburguesa la cifra salta significativamente a los 2.400 litros.

En el caso de las paltas por ejemplo, se necesitan 100 litros solo para la producción de tres unidades, consiederando que diariamente se deben destinar a modo de riego entre 20 a 50 litros de agua por árbol.

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