Galaxy S10+: el golpe al tablero de Samsung por una experiencia cinematográfica en la palma de la mano

El nuevo buque insignia de la marca coreana apuesta por una pantalla "infinita" que lleva la experiencia multimedia a otro nivel.

Por Publimetro

Ya comenzó la venta en Chile del nuevo chiche de Samsung, la nueva línea Galaxy S10, y el puntapié lo marca una jugada donde la coreana mejor se desenvuelve: apuntar a la diversidad sin castigar la vanguardia.

El ingreso del Galaxy S10e, hermano menor de la nueva horneada pero no por eso el menos competente, pasando por las dimensiones ya probadas y exitosas del S10 y la apuesta en grande del S10+, suponen un golpe al tablero en la tecnología móvil que implican un remezón para las otras compañías competidoras de la gama alta premium.

Cine en una "infinita"

El tope de gama en este caso es el Galaxy S10+, que sin más aparecer ante los ojos marca presencia con la distinguida elegancia de su pantalla "infinita". Sus 6,4 pulgadas y la tecnología Ultra HD (Quad HD+ Dynamic Amoled, como bautizó la coreana) presentan un diferencial que rompe con la estrategia desde hace años de Samsung: su panel, pese a ser portentoso, parecer dejar atrás los colores ultra llamativos y saturados, apostando, en cambio, por la fidelidad de las tonalidades que no por eso le restan en atractivo.

Eso, sin mencionar la estética, ya que pocas pantallas pueden jactarse de una distinguida pantalla curva que llega hasta los bordes tal como lo hace el s10+.

Desde ya, acusa con reinar en el trono de la experiencia visual en lo que a smartphones se refiere. Y es que la línea S de Samsung cumple en 2019 10 años. Desde ese tramo hasta ahora, del teléfono importa más la pantalla que otra cosa, y en el S10+ ver series, videos en alta definición y jugar videojuegos, entrega un plus difícil de superar.

En parte, eso lo consigue gracias al 93,1% de frontal que aprovecha en su pantalla y el agujero que remplaza al notch que popularizó la marca de la manzana. Está el debate de si es la mejor solución al dónde poner cámara y sensores, o si es la gota, pero, como en todo dispositivo personal, la costumbre es cosa de hábito y al par de días da la impresión de que el agujero siempre fue parte de la estética de los smartphones. Punto positivo ahí.

IA al servicio de la fotografía

El teléfono posee cinco cámaras. En la parte frontal son dos, de 10 y 8 megapíxeles; mientras que la trasera recurre a tres sensores por primera vez, incorporando un gran angular de 16 megapíxeles y 123 grados para realizar fotos de paisajes y grandes panorámicas -ideal para grandes escenarios o fotos cercanas a grupos numerosos-. Ésta se integra a las dos que ya existían en el S9: la principal dual de apertura variable y el teleobjetivo para el zoom, ambas de 12 megapíxeles.

¿La experiencia? Digna de un tope de gama. En fotos con buena luminosidad, la cámara trasera funciona tanto para los que disfrutan de intrusear en el menú, focos y configuraciones, hasta quienes prefieren abrir la aplicación de cámara y disparar en dos tiempos. Punto a parte para la inteligencia artificial integrada, con modos de reconocimiento de escenas más variados y la nueva función de "foto sugerida" (shot suggestion), donde el mismo teléfono te sugiere el encuadre ideal para la mejor foto. Y regularmente funciona.

Las cámaras frontales -una tradicional y otra gran angular- funcionan a la altura, con un enfoque dinámico (o modo retrato) que dio un salto respecto de la generación anterior. Eso sí, y aún considerando el más que resaltante desempeño, la selfie y las fotos con poca luz siguen siendo un terreno donde Samsung puede echar mano y mejorar.

Por cierto, el sonido de los parlantes dan la impresión verdadera de un sonido estéreo. Nada mal por tratarse de un teléfono pensado para el consumo multimedia.

Autonomía y seguridad

En cuanto a batería, el teléfono goza de credenciales. Los 4.100 miliamperios que consigue gracias a ser el hermano de mayor tamaño de la familia S10 aseguran una autonomía destacada, haciendo posible sobrevivir al día completo de uso sin problemas, aún con un considerable tiempo de juego. Aquí nuevamente entra la inteligencia artificial, con una batería que se adapta a las rutinas y aprende a autogestionarse.

En las entrañas está dotado con el procesador Exynos 9820, que en términos de rendimiento no tiene ningún tipo de reproche posible. Con una interfaz fluida y predictiva, la capa personalizada de Samsung adquiere un tono minimalista cada vez más notorio.

El agujero en la pantalla, aunque le entrega un plus en apariencia, obliga al teléfono a prescindir del reconocimiento de retina. No obstante, posee un reconocimiento facial 3D que funciona con mucha rapidez y de manera sólida ante cualquier condición de luz. Dicho eso, la apuesta de Samsung es la huella en pantalla. Por lo mismo, en el S10+ viene integrado en el panel la tecnología de lector de huella ultrasónico, mecanismo que, en el papel, entrega cuotas de seguridad aún mayores, al precio de que el desbloqueo sea algo más lento. Pero claro, nada que el hábito no permita dejar atrás.

¿Su precio? Aquí hay que meterse las manos en el bolsillo. El S10+ llega a Chile con un precio sugerido de $899 mil, monto que corre para la versión de 128 gigabytes. Estará disponible, además, en colores Blanco Prisma, Negro Prisma y Verde Prisma. Junto con eso, la versión de un terabyte vendrá en acabados negro cerámico y blanco cerámico.

 

 

 

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