Calefacción eficiente en el hogar, buscando el confort interior

Aplicar criterios de eficiencia energética en el hogar asegura un mejor aprovechamiento al interior de los recintos. Con esto se pueden obtener ahorros de energía de entre 5 y 20%.

Por Paula Chapple
AGENCIAUNO - Expo Frio Calor
Calefacción eficiente en el hogar, buscando el confort interior

El principal consumo energético en una vivienda en invierno se da por concepto de calefacción, por lo que hacer un uso adecuado de la energía es primordial. En este contexto, la búsqueda de mayor eficiencia, menores niveles de contaminación y más confort es fundamental a la hora de elegir el sistema que se va a utilizar.

Antes de elegir el sistema ideal para un hogar, se debe tener en cuenta el comportamiento de los habitantes. “Si la casa está habitada la mayor parte del día, lo ideal es tener un artefacto que cuente con termostato y dejar éste en temperatura de 20ºc de manera constante para el día y 18ºC para la noche. Ya que apagar y encender calefactores y estufas que no cuentan con este elemento hace que se gaste más energía y que el lugar se enfríe rápidamente”, señala Diego Lizana, director ejecutivo de la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE).

Considerar la variable eficiencia energética al momento de calefaccionar, va enfocada en la correcta elección de equipos y en el mejoramiento del inmueble para evitar las pérdidas de calor, combinando esto con adecuadas prácticas de ventilación, se logra una calefacción eficiente, manteniendo niveles de confort adecuados en el interior de los recintos.

Confort interior

Si bien en el mercado nacional existe una amplia oferta de equipos eficientes energéticamente, en general los usuarios no están muy familiarizados respecto a la eficiencia de las estufas y otros tipos de equipos, fijándose principalmente en el precio al momento de elegir el calefactor.

“Lo primero es saber cuántos metros cuadrados se van a calefaccionar, la potencia (Kw) del equipo y qué nivel de confort se desea obtener al interior de la vivienda. Hoy se pueden buscar fuentes de calefacción más limpias, seguras y menos contaminantes como la electricidad, calefacción central o radiadores”, comenta Diego Lizana. Lo importante es evitar las fuentes de calefacción más contaminantes o que no consideren la última tecnología, con altos estándares de calidad y eficiencia energética.

La eficiencia energética aplicada a la calefacción tiene múltiples ventajas. “Desde el punto de vista ambiental, el uso eficiente del ‘combustible’ que utilice el sistema de calefacción (electricidad, gas, kerosene, leña, etc.), ya sea porque el equipo en sí es eficiente o por la operación que se haga de él, resulta en dos consecuencias beneficiosas; por una parte, ahorro de energía y, por otra, la disminución de contaminación o emisión de gases de efecto invernadero. Por lo cual, la relación de la eficiencia energética y medio ambiente está siempre presente”, indica Diego Lizana de la AChEE.

El uso eficiente de la energía trae, en la mayoría de los casos, un ahorro energético, es decir, la disminución de costos por cuentas de gas, electricidad, leña, kerosene, etc. Respecto de la calidad de vida, “podemos indicar que el uso eficiente de los sistemas de calefacción incluye temas importantes como la contaminación intra-domiciliaria”, se refiere el ejecutivo de la AChEE.

Conservar para el invierno una temperatura ideal de unos 20ºc, es lo óptimo según la OMS y para alcanzar esta temperatura es importante tener en consideración, por un lado, evitar las pérdidas térmicas y luego tomar alguna opción de calefacción.

Tomando medidas eficientes

Un buen método para verificar si existen filtraciones que provoquen pérdidas térmicas, es prender una vela y acercarse cuidadosamente a las puertas y ventanas. “Gracias al movimiento de la llama podremos también localizar corrientes de aire y ventanas o puertas que requieren de nueva aislación”, prosigue el director ejecutivo de la AChEE.

En algunos casos las filtraciones de aire pueden significar entre un 25 y 30% de las necesidades de climatización que se deben a las pérdidas que se originan por tales filtraciones. Para mantener el control de estas filtraciones se recomienda aislarlas con silicona o cintas adhesivas. Es recomendable además mejorar la aislación térmica aplicando sustancias aislantes que no sean tóxicas en cielos e interiores de paredes de madera.

Se deben tener en cuenta algunos factores de la envolvente (paredes, ventanas y puertas) que se deben mejorar o al menos revisar. “Una de las principales pérdidas de calor se produce a través de los techos y muros, por lo que mejorar el aislamiento térmico puede significar ahorro energético y monetario en la calefacción. Una capa de tres centímetros de lana de vidrio, polietileno expandido o poliuretano (los materiales más habituales), tienen la misma capacidad aislante que un muro de piedra de un metro de espesor, complementa Diego Lizana.

Los ventanales son fuente de escape del calor, por lo que, si es posible, “es recomendable instalar doble vidrio, y si no, es una buena medida instalar cortinas gruesas, idealmente térmicas. También es recomendable utilizar persianas o protecciones en el exterior. Siempre es preciso dejar la ventilación necesaria para la renovación del aire”, asegura Diego Lizana.

La acción de instalar ventanas de doble cristal y marco con rotura de puente térmico puede reducir casi a la mitad la pérdida de calor en algunos casos, disminuyendo además el ruido. Sin embargo, ésta es una solución en muchos casos menos costo-eficiente que la mejora de muros, en especial en el caso de viviendas donde predomina mayormente la cantidad de superficie de muros que de ventanas.

Muy importante es evitar la humedad en muros y en el interior de la casa. Para esto ayudan elementos como la campana de la cocina o los extractores de aire en los baños, y mantener las ventanas abiertas. “Una ventilación adecuada no debiese superar los 10 minutos, tiempo necesario para que se renueve el aire de una habitación”, destaca el ejecutivo de la AChEE.

Una medida práctica es plantar árboles cerca de ventanales, y que estos sean de hoja caduca, es decir, aquellos que pierden sus hojas en invierno. De esta manera, su follaje protegerá del sol en el verano para mantener el cuarto fresco y, en invierno, se podrán aprovechar los rayos del sol para entibiar de manera natural el ambiente.

Seguir todas estas medidas asegura un mejor aprovechamiento del calor generado por el producto que se elija para calefaccionar una casa. Con esto se podría obtener ahorros de energía de entre 5 y 20%.

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