¿Juegos sin trampa?

Las hazañas de Bolt son seguidas con escepticismo por sus colegas de Estados Unidos que sospechan que recurre a dopaje.

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A la final de los 100 metros planos se le llama la prueba reina de los Juegos Olímpicos. Se anticipaba que unos cuatro mil millones de personas la verían ayer a través de la televisión e internet. El jamaiquino Usain Bolt fue a Londres a defender su medalla de oro de Beijing 2008 y lo logró al correr seis centésimas más rápido que en China.
Las tres mejores marcas de la historia pertenecen a Bolt: nueve segundos 58 centésimas en Berlín 2009; nueve segundos 63 en Londres 2012 y nueve segundos 69 en Beijing 2008. De no ser por la lesión de Asafa Powell, los ocho finalistas habrían bajado de los 10 segundos.
En Beijing, Bolt completó los 100 metros en 41 zancadas. En mayo de 2009, en una carrera urbana en una calle de Manchester había destrozado el récord en pista del canadiense Donovan Bailey de 150 metros…
Desde Carl Lewis que un atleta no conquistaba las medallas de oro en los 100 metros planos en dos Juegos Olímpicos sucesivos. Lewis ganó en Los Angeles 1984 y heredó el oro de Ben Johnson en Seúl 1988, destituido por dopaje.
Esa carrera es conocida ahora como la más sucia de la historia, ya que aparte de Johnson, allí estaba Lewis, que en las pruebas de clasificación del equipo de Estados Unidos dio positivo por drogas tres veces, mientras que el británico Linford Christie, medalla de plata, también dio positivo en un análisis en el ocaso de su carrera.
En 2003 se supo que alrededor de 100 atletas estadounidenses habían dado positivo entre 1991 y 2000, pero las autoridades los exoneraron de culpa. Entre ellos estuvo Carl Lewis, quien habría dado positivo por tres drogas: seudoefedrina, efedrina y fenilpropanolamina.
Las hazañas de Bolt son seguidas con escepticismo por sus colegas de Estados Unidos que sospechan que recurre a dopaje. En esa lucha, la trampa siempre va un paso adelante y se demora en ser comprobada, porque los laboratorios que participan en ella emplean millones de dólares para evitar ser detectados.
El ciclismo está lleno de ejemplos de campeones que después de años de investigación cayeron en desgracia. Otros deportistas como el boxeador filipino Manny Pacquiao y el tenista español Rafael Nadal están en el ojo del huracán. En Pacquiao llama la atención que al subir de categoría haya aumentado el poder de su pegada. Su combate con Floyd Mayewather junior, pese a las fortunas que generaría, no se ha materializado porque el estadounidense le exige un pasaporte biológico, a lo que el filipino se rehúsa. El pasaporte biológico es mucho más completo que los análisis de sangre, orina y cabello que ofrece Pacquiao.
En el caso de Nadal, no es natural que el volumen de sus bíceps no le haya sacrificado velocidad. Por eso, el zurdo de Manacorí debe someterse periódicamente a controles por sorpresa.
En Londres 2012, la nadadora china Ye Shiwen marcó un nuevo récord mundial en los 400 metros estilo individual y el remate de su carrera en los últimos 50 metros dejó atónitos a los espectadores. Ye Shiwen nadó más rápido que el estadounidense Ryan Lochte: 28,93 segundos contra 29,10 de Lochte. Se trata de una deportista fenómeno o un nuevo caso de posible dopaje.

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