A ubicarse por favor

Cuesta entender la irracionalidad de las expectativas de parte importante del medio deportivo chileno cuando llegan los JJOO.

A ubicarse por favor
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Cuesta entender la irracionalidad de las expectativas de parte importante del medio deportivo chileno cuando llegan los JJOO.

Pareciera que cada cuatro años a los mismos que prefieren ver teleseries, Yingo o farándula, antes que una transmisión deportiva, les baja la pasión por el deporte.

Cada cuatro años la palabra fracaso o las frases que hablan de carencia de cultura deportiva y políticas de desarrollo de alto rendimiento aparecen por todas partes. Y en esta versión, la de Londres 2012, el lloriqueo y las críticas hacen nata nuevamente.

Es como si algunos hubieran estado esperando que Denisse Van Lamoen se fuera eliminada en primera ronda. O que Bárbara Riveros no pudiera engancharse jamás en el grupo de las líderes con las que hace rato pelea la supremacía mundial del triatlón. Pareciera que muchos se alegraron con que Kristel Köbrich no plasmara en una final olímpica sus años de absoluta dedicación y trabajo en la piscina donde entrena en Córdoba.

“Que el Plan ADO es un fracaso” y que “la plata invertida en esas deportistas ha sido un desperdicio” son sentencias que se reiteraron tras las desilusionantes actuaciones de la arquera, la triatleta y la nadadora.

Pero resulta que esos mismos críticos, los amantes del deporte cada cuatro años, ni se arrugaron para comerse las uñas en las finales de Tomás González o alabar los lanzamientos de Natalia Ducó. Porque lamentablemente esa es una característica del ADN de ese tipo de aficionados: les gusta el deporte sólo para celebrar triunfos o autoflagelarse en las derrotas.

A cinco días del término de estos JJOO, antes del balance definitivo, hay que aclarar un par de cosas. Chile está en pañales en desarrollo de políticas de alto rendimiento deportivo. El Plan ADO, perfectible como cualquier iniciativa que involucra muchos factores que interactúan, sí ha sido un avance importante y el primer esfuerzo serio por profesionalizar la planificación de la búsqueda y entrega de recursos para los deportistas de élite.  Por primera vez en décadas el presidente del Coch, Nevel Ilic, es un tipo serio que no aparece en la prensa protagonizando escándalos o peleas de poco nivel como se acostumbra en la gran mayoría de nuestras federaciones deportivas.

A ese elemento positivo hay que sumar que, ya sea por convicción o simple populismo, este gobierno ha sido el primero en años en tomarse en serio la inversión en el alto rendimiento, impulsando una fluida e inédita interacción entre el IND, el Coch y el Plan ADO.

Obviamente las cosas se pueden hacer mejor y hay mucho que perfeccionar, pero decir que lo que se ha hecho en los últimos años no ha servido de nada me parece un despropósito. En Londres, como no ocurría desde la década del cincuenta, la delegación chilena presentó un puñado de deportistas que venían a competir a los Juegos; a pararse de igual a igual ante las potencias e intentar ser protagonistas. Algunos lo lograron (González, Ducó y Crovetto), otros quedaron en deuda (Riveros, Van Lamoen y Köbrich), pero al menos seis compatriotas vinieron a la capital británica con la preparación, el nivel y el apoyo económico necesario para competir en el alto nivel. Para mí al menos, independiente de que Chile se marchará de Londres sin medallas, ese “up grade” en parte de nuestra delegación tiene un valor innegable y que permite ilusionarse con que la inversión que implicará la organización de los próximos Juegos Sudamericanos (y posiblemente también los Panamericanos) nos permitirá seguir mejorando en el cada día más competitivo mundo del alto rendimiento.

Para cerrar un dato que espero sirva de cable a tierra para los afiebrados. Resulta que Argentina, potencia deportiva mundial con una cultura competitiva infinitamente superior a la nuestra, muestra la “friolera” de una medalla en lo que va de estos JJOO: el bronce conseguido por Del Potro en el tenis, deporte profesional que no entra en la dinámica de las políticas tradicionales de alto rendimiento.

¿Entonces? Simplemente, ubiquémonos por favor.