La guerra de baja intensidad

Lo que está ocurriendo con las apuestas en el fútbol hace rato pasó la frontera del peligro.

La guerra de baja intensidad
Por

Imagen foto_0000000120120820195506.jpgCualquiera que haya aplanado hipódromos sabe que el chanchullo está siempre en las primeras y últimas carreras. En ellas, donde corren ejemplares de bajísimo índice acostumbrados a perder continuamente, se producen los batacazos y los dividendos jugosos. Nunca veremos caballos ñatos en el Nacional Ricardo Lyon o El Ensayo. En el tenis, cuando se han destapado escándalos de apuestas y partidos arreglados, son siempre en la primera ronda de torneos comunes del ATP. En ese contexto que un 105° en el Ránking baje a uno 30° pasa más o menos inadvertido. Ni loco un mafioso le ofrecería a Andy Murray dejarse perder en semifinales de algún Master Series. Haría demasiado ruido.

¿Para qué esta presentación tan larga? Para darle contexto y lógica a la denuncia, que ya se va olvidando, del defensor de Puerto Montt Claudio Calderón, donde asegura que le ofrecieron 12 millones de pesos para que repartiera entre el plantel (tenía que convencer al arquero sobre todo) por dejarse perder frente a Santiago Morning. Y no de cualquier forma, debía haber un gol de diferencia en cada tiempo. Con ambos cuadros comprometidos en la parte baja de la Primera B, el resultado requerido por los “corredores de apuestas” era factible y casi invisible. Si Calderón no denuncia y el “Chago” ganaba, la cosa pasaba sin escándalo. Mientras, en algún lugar del planeta, un apostador metía cientos de miles de dólares en una movida segura y doblaba y hasta triplicaba sus haberes.

Lo que está ocurriendo con las apuestas en el fútbol hace rato pasó la frontera del peligro. Hace algún tiempo la FIFA intentó normar el asunto y llevar el agua a su molino (era demasiado dinero para prohibirlo),pero siempre hay alguien dispuesto a darle una vuelta más a la tuerca. Las mafias orientales del juego ilegal se han plantado en el fútbol mundial con o sin permiso de Zurich. Han extendido sus tentáculos por todo el orbe y nos deberemos acostumbrar a episodios como el de la semana pasada (el 2006 hubo un caso similar y Frank Lobos fue castigado por 10 años).

Muchos pensarán que los partidos arreglados son historia vieja, parte del folclor y no hacen gran daño (recordemos cuando los árbitros arreglaban la Polla Gol hace 30 años). Esto es correcto en la medida de que sean casos puntuales y no afecten el normal desarrollo del fútbol. Sin embargo en Italia el cáncer está tan avanzado y ha tenido tantos escándalos que cuesta saber si el campeón vigente es real o sólo el producto de un arreglo. Pero las sospechas deben ser más profundas ya que ni el Mundial está libre: en Alemania 2006 el periodista canadiense Declan Hill señaló que Ghana se dejó ganar 3-0 contra Brasil obligado por mafiosos orientales. Estuve en el estadio esa tarde y la verdad es que la forma en que se defendieron los africanos fue un escándalo. Esa denuncia murió como otras y como morirá la de Puerto Montt. Sin culpables. Total, los corredores del fútbol sucio no se hacen problemas, si no es en Chile será en Paraguay y si no es Paraguay será en Bolivia. Ya encontrarán un par de jugadores que se dejen perder por algo más de 20 mil dólares.

Sube: Fernando Carvallo

Que Ángelo Henríquez finalmente haya sido comprado por el Manchester United tiene a la gira de la selección Sub 20 como una de las causas. Quedó claro que el equipo no fue de paseo y ya se están viendo frutos jugosos.

Baja: Alexis Sánchez

Se supone que esta temporada es para la consolidación definitiva del delantero chileno. Pero en el debut Tito Vilanova lo dejó en la banca. El 5-1 del Barcelona sobre Real Sociedad complica la titularidad delchileno.

Sportivo humildad

Cada vez que un entrenador sale con una frase grandilocuente tipo “Sportivo Ganar”, “Real Madrid chileno”, “Jugamos mejor que Barcelona”, viene la realidad y se encarga de darle un buen cachetazo. Nuestro fútbol no da para ditirambos, ni palabras excesivas. En el mejor de los casos, overol y pala. Más en estos momentos de gioco mendicante, donde los que pisan la pelota y no se caen de culo son tratados como astros. Labruna, con todo el kilometraje quetiene, debe archivar las viejas consignas que aprendió en River y dedicarse a juntar puntitos. Todavía se puede caer más bajo.