Hablar de fútbol

El director de Radio Futuro analiza el momento que vive Johnny Herrera.

Por Carlos Costas

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Herrera, el hombre de la polémica. (Foto: Photosport)

Breve resumen ejecutivo para extraterrestres (en caso que aterricen este mediodía en la Plaza de Armas), extranjeros curiosos y conversos de último minuto. El mejor arquero de las últimas temporadas en Chile es detenido por conducir en estado de ebriedad durante las celebraciones patrias. La situación genera escándalo porque este mismo deportista había atropellado a una joven universitaria hace tres años. La muchacha falleció en ese horrible accidente.

El medio, denominación que reciben periodistas, comentaristas, técnicos,  jugadores, futbolistas retirados, dirigentes y lo que en un sentido más amplio y generoso se conoce como “la familia del fútbol”, coincide en que este personaje no tiene rivales en el torneo local. Algunos dicen que está entre los mejores porteros  de Sudamérica. Eso sí, no todos comparten que deba ser convocado a la Selección que juega su opción de ir al mundial del 2014. Uno de ellos es el entrenador de este seleccionado que es el que finalmente toma la decisión. A este arquero, cuyo nivel deportivo no genera dudas, se le critica su soberbia, discutible liderazgo y cierta recurrencia en decir pesadeces y frases  desafortunadas. El arquero titular -que juega en España- no es el problema del equipo.

El tipo cumple. Es el capitán y fue dirigido por el técnico nacional, durante una etapa brillante en el club más popular del país. Para mala fortuna de todos, ese arquero se lesionó esta semana durante un entrenamiento y quedó descartado para los próximos dos duelos de la Selección. Su suplente directo, que juega en México, fue quien defendió el puesto hace poco más de un mes en un amistoso frente a uno de estos mismos rivales. No fue su noche.

El fútbol es ilógico porque el mejor arquero del medio local no será convocado. No existe una versión oficial de las razones. Teorías muchísimas y de toda índole. “Nunca lo va a llamar”, aseguran los expertos con ese tono de voz que tienen los que quieren demostrar que conocen el secreto, como si fuera éste la fórmula que bajo siete llaves guarda una popular bebida de fantasía o tal vez el mensaje de una nueva revelación de la Santísima Virgen.

El fútbol es misterioso. El técnico de la Selección tampoco podrá estar a un costado de la cancha, impartiendo instrucciones a sus dirigidos, en estos próximos dos partidos, y si no hay cambios en la sanción original serán otros dos. Tampoco se conocen las razones de este castigo. Una de las versiones apunta a insultos racistas. Hay muchas cosas feas que se podrán decir de esta actividad, pero en el fútbol eso se paga caro.

El fútbol es extraño y orgulloso. En el anterior partido de las clasificatorias, se sacó de la convocatoria a los jugadores del mejor equipo de la competencia local, por un incordio, un mal entendido o un acuerdo del que después no hubo recuerdo entre el técnico nacional, el entrenador de ese equipo y los dirigentes, que generalmente cuando se meten la embarran.

Si no los podemos tener cuando estaba escrito en las sagradas tablas de la ley que vuelvan a su club, dijeron en el cuerpo técnico de la Selección, claro que después uno de ellos tuvo que ser “reconvocado”, aunque esta palabra no exista y de ese partido es mejor olvidarse.

Hablar de fútbol. A través de un programa radial se supo esta semana de la existencia de correos electrónicos donde barristas (que son los que organizadamente apoyan a los equipos en el estadio) cobraban al club por hacerlo y recibían un bono si es que además tenían buena conducta.
Una zanahoria, un incentivo positivo, para que no se porten mal como esos que lanzaron amenazas de muerte contra la autoridad que representa al Presidente de la República y dirige las tareas de gobierno interior en la Región Metropolitana.

A veces, por más que a muchos les guste hacerlo, porque también se dice que esto es una pasión, no es fácil hablar de fútbol. Esta semana se lo prohibieron a los jugadores de un equipo de primera división. Cuando los resultados no acompañan y los ánimos están revueltos pasan estas cosas y lo dejan a uno sin poder… hablar de fútbol.

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