Hablemos en serio

Chile viene en un tobogán descendente que no se arregla con un triunfo sobre Argentina

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Lo que le ocurre a la selección chilena es el producto del trabajo del cuerpo técnico y el rendimiento de los jugadores. Eso es lo objetivo. Todo lo demás, sobra. Son frases hechas. Aquí culpar a las viudas de Bielsa o, al contrario, insistir que con Bielsa las cosas se hubieran hecho mejor no aporta demasiado. Lo mismo con la majadería de la identificación de Claudio Borghi con Colo Colo ¿Si fuera hincha o ex entrenador de Católica, Chile jugaría mejor? Tampoco ayudan las defensas corporativas de Iván Zamorano, Juvenal Olmos o Gonzalo Fierro. Son palabras de amigos, de compadres que solidarizan en la desgracia, pero que no ayudan en nada al fútbol que debe desarrollar el equipo nacional. Es más, tanta obsecuencia sólo entorpece.

Lo que hay que analizar es lo que ocurre en el rectángulo verde. Y eso es muy malo. No hay forma de negarlo o atenuarlo. Chile viene en un tobogán descendente que no se arregla con un triunfo sobre Argentina hoy. Sería aplazar lo inevitable, como le ocurrió a Nelson Acosta el 2000 cuando la dupla Sa-Za hizo su última aparición exitosa goleando 3-0 a Brasil.Igual la Roja fue última en esa eliminatoria.

Es tanto el extravío del momento que se aspira a un “golpe motivacional” de los jugadores que “tape bocas” y tenga como resultado un triunfo sobre los argentinos. Es decir, puros argumentos emocionales, nada de trabajo o planificación. Cuchillo entre los dientes como único argumento. Hemos escuchado demasiadas veces estos días “cuando menos se espera, el fútbol chileno da la sorpresa”. En términos simples: el zapallazo, la noche inspirada, el boleto ganador de la Lotería. La señal es pésima.

Las respuestas que llegan desde Juan Pinto Durán son más preocupantes aún:
A)   Hay que improvisar una defensa por la baja de Contreras y Osvaldo González más la nominación de última hora de Igor Lichnovsky y Sebastián Martínez, pero los jugadores tienen la tarde libre.

B)   Arturo Vidal se va Italia criticando la falta de apoyo del medio con la selección olvidando su expulsión por un codazo infantil a Saritama. Qué curiosa forma de “apoyar” a Claudio Borghi, haciéndose expulsar y viendo el partido con Argentina sentando en su casa en Turín.

C)   Sigo. Las respuestas de Jaime Vera en Quito tras la derrota: “Nos faltó concretar”… Primero hay que generar ocasiones. ¿Alguien recuerda la cara del arquero ecuatoriano? “Las expulsiones nos perjudicaron”… Claro, antes de que echaran a Contreras y Vidal Chile dominaba y merecía ir ganando por goleada. Suponemos que Vera dice esto, pero piensa otra cosa. No se puede estar tan perdido.

D)   Claudio Borghi habló largamente de su castigo y muy poco del partido frente a Ecuador. ¿Tanto le importaba el asunto? ¿Tan trascendente era? Parece que las prioridades están en cualquier lado.

Nunca hubo una eliminatoria tan accesible. Basta con superar a los de siempre: Venezuela, Perú y Bolivia, además de la peor selección paraguaya en 50 años. Con eso Chile enfrenta al quinto de la serie asiática (el 2010 fue Bahrein) y ganando un ida y vuelta se clasifica.

Quedando un puesto más arriba, los pasajes son directos. Sin embargo estamos hipotecando aún esta pasada sencilla. No hay derecho, este equipo, con un poco de orden y compromiso, tiene para jugar infinitamente mejor ¿Claudio Borghi trabaja mal o no trabaja? No lo sabemos, no estamos en Juan Pinto Durán todo el día, pero el plato se juzga en la mesa, no en la cocina. Sólo podemos analizar lo que se hace en los partidos no lo que se hace, o deja de hacer, en los entrenamientos. Y es malo, cada vez peor.

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