Truquitos, mañas y pinchazos

Manual básico para eludir, burlar, alterar y zafar de cualquier control de dopaje.

Por Soledad Bacarreza

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Manual básico para eludir, burlar, alterar y zafar de cualquier control de dopaje al que una autoridad deportiva o comisario quiera someterlo a usted. Si necesita estar preparado, instrúyase en lo siguiente:

Frótese las manos con bicarbonato -contiene enzimas que descomponen proteínas- y luego páselas por dentro del frasco antes de orinar: eso diluirá su muestra.

Hiper-hidratese: tome agua como condenado antes del control. Le ayudará más de lo que cree a limpiar su orina.

Si nadie lo está mirando utilice la noble “perita”: ubíquela debajo de su brazo y exprímala: la orina limpia, y preferentemente ajena, se deslizará por el costado de su espalda hacia el frasco. Claro que este método ya es casi imposible de practicar: el deportista debe estar desnudo desde el pecho hasta las rodillas. Esta regla jubiló también el catéter dentro de la uretra, sistema de burla muy popular hasta hace unos 15 años.

Si no le tiene miedo a los pinchazos, inyéctese orina “limpia” directamente en la vejiga. Sirve tanto para damas como para varones. Claro que debe tener cuidado de que la orina donada sólo sea utilizada por una persona. Ha habido casos en que dos deportistas entregan exactamente la misma composición, y se los sanciona por conducta antideportiva. La campeona mundial de 100 y 200 metros en Tokio 92, la alemana Katrin Krabbe, orinó igual que dos de sus compañeras el mismo día. Castigadas de por vida.

En el caso de las damas, tenemos además la ventaja de poder introducir dispositivos intra-vaginales llenos de orina limpia. Se rompen con la uña al momento del control. Simple y barato.

¿Quiere limpiar su sangre? También hay truquitos para lograrlo. Si alguien le sopló que se le va a dejar caer un “vampiro”, de esos desubicados que llegan a las 6 de la mañana a pedirle muestra de sangre, aplique suero intravenoso: reducirá la concentración de hematocritos en su sistema. Puede hacerlo incluso la noche anterior si quiere ir a la segura.

Si sus contactos son poderosos, asóciese con un laboratorio contra-antidopaje. Ellos le instruirán acerca de las últimas novedades y tendencias en el doping, de esas que aún no pueden ser detectadas. Por ejemplo la EPO, se usa desde el 87, pero recién dieron con el método para pesquisarla el año 2000.

Así mismo, extienda su red y alíese con algunos comisarios fáciles de convencer. Ellos le avisarán antes que se dejen caer los controles sorpresa y usted tendrá tiempo de limpiarse. Si le alegan que tiene los brazos como colador, contrate una buena maquilladora y no pase vergüenzas. No hay para qué. La que trabajó con el equipo ciclista US Postal cuenta con mucho prestigio.

Por último, si quiere ahorrar todas estas molestias siempre podrá contar con el noble y eficiente “regate”: pida un celular prestado y llame repetidamente al suyo. Sature su buzón de mensajes de voz y elimine toda mensajería escrita. Es decir, tórnese inubicable. Así ningún organismo podrá decir que le avisó que vendrían a controlarlo, porque no habrá ningún recado que lo compruebe.

Y si todo le falla, o no está seguro que funcionará, arránquese. Hasta los más ilustres han dado paraderos falsos, han saltado ventanas y hasta fabricado accidentes. Dos renombrados velocistas griegos aparecieron dos días después de un supuesto choque en moto, que les impidió llegar al control citado. Entre un control positivo y uno inexistente, prefiera siempre el segundo. Alguna posibilidad tendrá de defenderse.

Todo lo anterior puede también abrirle los ojos a quienes todavía no entienden cómo Lance Armstrong no daba –casi nunca- positivo.

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