Pelota contra el piso

Revisemos una lista de aquellos errores imperdonables que el cuerpo técnico de la Roja ha cometido y no puede seguir cometiendo

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Claudio Borghi fue ratificado en el cargo de seleccionador nacional para lo que resta de las clasificatorias mundialistas. Sí, de manera muy tibia, escuálida, pero ratificado, según indicó el presidente de la Anfp, Sergio Jadue.

El difícil momento del técnico ameritaba un respaldo más contundente que demostrara un real convencimiento en la cúpula de Quilín (conferencia de prensa de todo el directorio junto al entrenador por ejemplo). Pero aquello ya no se hizo ¿Por qué? ¿Otro error comunicacional de la Anfp? No creo esta vez. Jamás lo reconocerán, pero claramente la ausencia de imágenes y declaraciones del resto de los integrantes del directorio con o para Borghi tiene otra explicación: la continuidad del Bichi es una apuesta de Jadue, él se opuso a cortar el proceso y buscar otro entrenador (opción defendida por tres miembros del directorio) y será el calerano en solitario, tal como apareció toda esta semana para respaldar al técnico, quien asumirá “los costos” del fracaso que significaría quedarse abajo del avión a Brasil 2014.

Muchos dicen que Borghi se juega el cargo en el amistoso ante Serbia del próximo 14 de noviembre en Sant-Gallen, Suiza. No es así, un amistoso no puede determinar el futuro de un entrenador. Lo que sí es verdad es que ante  los serbios el débil hilo que sostiene a Borghi se romperá en caso de otro escándalo de indisciplina o una boleta en contra ante un rival de tercer orden.

Pero pensemos en positivo. No nos dejemos llevar por los malos resultados, el pobre nivel futbolístico y los continuos disparos en los pies de Quilín y Juan Pinto Durán (el lío que explotó ayer con el “castigo secreto” de Mauricio Isla es sencillamente impresentable). Tratemos de poner la pelota al piso y, cumplidas diez de las 18 fechas, miremos lo que viene hacia adelante, a partir de marzo, cuando Perú en Lima y Uruguay en Santiago comiencen a demostrar con hechos si la jugada de Jadue fue la correcta o no.

Dicen que para superar un mal momento lo primero que se debe hacer es asumirlo y aceptarlo. Ahí partimos mal, porque según la polémica conferencia del viernes pasado Borghi piensa, y cito textual, que su trabajo “se está haciendo muy bien”, que para evitar las continuas indisciplinas “no es necesario establecer un régimen militar (sic) en Pinto Durán” y que “es mentira que el equipo se haya visto tan mal”. En resumen: poco alentadora carencia absoluta de autocrítica en nuestro técnico.

Pero bueno, juguemos que acá estamos para “aportar y ser chilenos de verdad” (una de las frases para el bronce de Borghi en la citada conferencia) y que al menos públicamente el entrenador no quiere reconocer sus errores. Así que en pos del objetivo fundamental, que es no desaprovechar esta gran generación de jugadores y clasificar al Mundial de las caipirinhas y el carnaval, revisemos una lista de aquellos errores imperdonables que el cuerpo técnico de la Roja ha cometido y no puede seguir cometiendo si quiere caminar por Copacabana.

Lo primero es enfocarse en lo importante y dejar de lado lo accesorio. Chile necesita un entrenador que entienda que se le evaluará por lo que haga su equipo en la cancha y durante las semanas de concentración previa a los partidos. Todo lo demás “es challa”. Cuando Borghi comprenda que no debe vivir pendiente de lo que dice de él la prensa y cuando entienda que debe estar por encima de estúpidas peleas de egos con otros entrenadores (que aprenda de la lección que le dio Manuel Pellegrini al respaldarlo públicamente a pesar de que el Bichi “lo mató” a principios de año) en ese momento, justo en ese instante, el entrenador nacional dejará de ver fantasmas en todas partes para enfocarse en lo importante: hacer rendir a su equipo.

Precisamente para sacarle rendimiento a este grupo de jugadores es necesario que Borghi cambie algunos de sus hábitos ¿Qué es eso de que “conmigo es Suazo y diez más”? En este formato de clasificatorias, con partidos muy espaciados en el tiempo, lo que debe primar es el RENDIMIENTO de los futbolistas. Basta de jugadores que tiene asegurada una camiseta porque el entrenador les tiene cariño, porque en el pasado fueron importantes o porque en otra época le respondieron al técnico. Camino al Mundial deben jugar aquellos que la estén rompiendo en sus equipos cuando llegue un duelo clasificatorio, una premisa que el Bichi claramente no ha seguido, dándoles la titularidad, en diferente circunstancias, a futbolistas que no juegan en sus clubes (Jara), que no pasan por un buen momento (Sánchez) o que simplemente no han respondido últimamente en la Selección (Vidal).

Por último, Borghi debe dejar de darse “gustitos” con el equipo de todos que, en el último tiempo, se parece cada día más al equipo de algunos (algunos representantes, algunos clubes, algunos amigos). ¿Álvaro Ormeño y Francisco Prieto seleccionados chilenos? ¡Por favor! No más “tocadas de oreja” a los enemigos invisibles y a los fantasmas personales. Llegó el momento de terminar con la tontera y enfocarse en lo importante: trabajar para clasificar.

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