¿Y ahora qué?

Escasean los deportistas que paralelamente a sus años en alto rendimiento han logrado compatibilizar una carrera técnica y profesional.

Por Soledad Bacarreza

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Sergei Bubka, récord mundial de la garrocha, es el actual presidente del Comité Olímpico de Ucrania, previo paso como representante de atletas ante el COI y presidente del Comité Organizador de los Primeros Juegos Olímpicos de la Juventud. Alberto Juantorena, doble campeón olímpico de 800 y 400 en Montreal 76, apenas colgó los clavos ya era jefe de misión de todos los equipos cubanos de atletismo.

Es hoy vicepresidente del Instituto de Deportes, presidente de la Federación de Atletismo y miembro del COI. Sebastian Coe, doble campeón olímpico de 1500 fue el artífice del éxito de Londres 2012, tras largos 8 años de gestión. Hoy es el nuevo presidente del Comité Olímpico inglés. Y así, muchas naciones echan mano a sus ex estrellas deportivas para ocupar puestos dirigenciales estratégicos, de manera de contar con nombres conocidos, de peso y bien relacionados a nivel internacional.

En Chile, uno de los problemas a los que se enfrentan los deportistas en retiro es el desempleo. ¿Qué hacen al término de sus carreras competitivas? ¿Cómo siguen pagando sus coberturas médicas y de previsión? Escasean los deportistas que paralelamente a sus años en alto rendimiento han logrado compatibilizar una carrera técnica y profesional. Por lo tanto, aprovechar la experiencia que han acumulado durante la etapa deportiva aparece como una buena oportunidad para proyectarse laboralmente luego del retiro.

Poco a poco en el último tiempo se han incorporado ex deportistas a las actividades administrativas del deporte. Gert Weil es miembro del directorio del Plan Olímpico y del departamento de antidopaje; Eduardo Valenzuela, quien fuera el primer campeón nacional del triatlón en Chile, es parte del nuevo pool de directores del Comité Olímpico chileno. Marcela Cáceres también fue reclutada por el IND. En otras latitudes, Matías Brain es el cerebro de uno de los triatlones más importantes del país, el de Piedra Roja, y los Fillol, del único torneo ATP que hay en Chile.

Quienes mejor pueden profitar de la experiencia necesaria para acumular conocimientos y respeto son precisamente los ex deportistas. De ahí que el proyecto de Tomás González  de crear al fin una escuela de gimnasia, con instalaciones de primera calidad, con capacidad para gran número de inscritos y con una  forma de trabajo reconocible, que identifique a sus miembros, aparece como un salvavidas a la formación de  este deporte en Chile.

¿Quién más adecuado para hacerlo que el propio González? Sin duda alguna, sólo él. Por su trayectoria, por su conocimiento del medio, por sus logros, viajes; porque sabe de qué se compone el alto rendimiento, muchas veces, de fracasos y sacrificios más que de triunfos y gloria. A poco andar de un retiro que esperamos sea tardío, es González quien debiera además ocupar los más altos cargos administrativos en la gimnasia. Está probado internacionalmente –hasta Jacques Rogge, presidente del COI fue velerista olímpico- que quienes mejor dominan todas las aristas del deporte son los deportistas. Que son bienvenidos en todos los círculos, que son respetados por sus pares. El IND además está creando 600 puestos de trabajo para ser ocupados por ex seleccionados. Sólo falta que los propios deportistas se motiven a ser parte importante del desarrollo deportivo que está a punto de despegar con Santiago 2014.

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