El Premio

¿Por qué ganó Muñoz? Porque es goleador, es joven, tiene proyección y demostró ser capaz de asumir el liderazgo del ataque colocolino.

Por

Imagen foto_0000000220121212074452.jpg

Corría diciembre de 1998 y Pedro Reyes, en ese momento defensa de Colo Colo, cerraba una gran temporada que incluyó titularidad en el Mundial de Francia 1998, las semifinales de la Copa Libertadores y el título del torneo nacional con la camiseta del Cacique, recibiendo el premio al Mejor Futbolista Chileno entregado en esa época por la revista Don Balón. El barbudo zaguero estaba de vacaciones, pero se dio un tiempo para interrumpir el descanso tras una temporada agotadora y acudió a la premiación. Orgulloso, Reyes recibió el galardón, posó para la posteridad con su mejor pilcha y, semanas después, viajó a Francia para negociar su incorporación al club Auxerre de la primera división gala. Durante las tratativas con los directivos franceses, Reyes y su representante sacaron del maletín un ejemplar de Don Balón con la portada recibiendo el premio al mejor jugador nacional. Los dirigentes la miraron, sonrieron y le ofrecieron firmar el contrato. El central vivió cinco exitosas temporadas en el Auxerre.

Trece años después de la anécdota de Reyes, en diciembre de 2011, el representante Cristián Ogalde negociaba junto a Eduardo Vargas el traspaso del atacante al Napoli de Italia. En plenas tratativas en un hotel de Santiago, Ogalde se disculpó con los directivos italianos, suspendió la reunión y partió con el goleador a la ceremonia de los Premios El Gráfico para que Vargas recibiera el Botín de Oro, galardón reservado para el mejor jugador de la temporada. Tras los agradecimientos y las fotografías de rigor, Vargas y Ogalde regresaron al hotel, colocaron el trofeo sobre la mesa y firmaron un millonario acuerdo con el club napolitano.

Ayer fue el Teatro Mori el escenario para reconocer a los mejores jugadores del 2012 y, nuevamente, la ceremonia de los Premios El Gráfico el máximo referente del fútbol chileno para galardonar a sus estrellas. Se eligió a la oncena ideal con Herrera, Ledesma, Mena, Rojas, Matías Rodríguez, Aránguiz, Vecchio, Fernández, Muñoz, Caraglio y Braian Rodríguez como estelares. Emiliano Astorga fue elegido el mejor técnico y el volante azul Sebastián Martínez, el jugador de mayor proyección. En uno u otro nombre podrá haber discusiones, siempre las hay a la hora de los balances, pero en general todos los premiados reunieron méritos suficientes para entrar en el equipo de los más destacados del año.

En una temporada donde no hubo un solo gran jugador o un nombre indiscutido para quedarse con el Botín de Oro adidas (como si ocurrió en premiaciones pasadas con Matías Fernández el 2006, Carlos Villanueva el 2007 o Lucas Barrios el 2008, por ejemplo), el equipo editorial de El Gráfico centró en una terna la definición del mejor de los mejores: Johnny Herrera, Charles Aránguiz y Carlos Muñoz. Cualquiera de los tres que se quedara con el premio lo tendría merecido y con creces. El arquero de la U volvió a tener un año de consolidación como el mejor en su puesto sin discusiones y fue vital en la final del Apertura. El Príncipe puentealtino tuvo un rendimiento parejo y sólo una lesión le impidió cerrar la campaña con el mismo nivel de los primeros nueve meses del 2012. Y Muñoz, con 19 goles entre Apertura y Clausura, se ganó un lugar en la hinchada alba respondiendo no sólo en el segundo semestre, cuando el equipo albo subió su rendimiento, sino que también salvó la plata durante el desastroso primer semestre en Macul.

¿Por qué ganó Muñoz? Porque es goleador, es joven, tiene proyección y demostró que ante la partida de Esteban Paredes fue capaz de asumir el liderazgo del ataque colocolino. ¿Podrían Herrera y Aránguiz haberse quedado con el Botín de Oro también? Obviamente, méritos tienen de sobra. Sin embargo, esta vez al criterio futbolístico, y ante la ausencia de un ganador indiscutido, se le agregó otro antecedente muy importante a la elección: el  comportamiento que mostró Muñoz fuera de la cancha, cuando tuvo que enfrentar la complicada situación que vivió en el primer semestre tras las amenazas que recibió. Ahí el goleador demostró que los grandes no sólo son valientes enfrentando al rival, sino también plantándose firme ante las dificultades, la indiferencia de dirigentes y técnicos o el tibio apoyo de algunos compañeros de camarín.

Por todo eso ganó Carlos Muñoz, quien, tal como alguna vez los hicieron Pedro Reyes o Eduardo Vargas, vivió la satisfacción de recibir su premio como corresponde, en persona, posando con su trofeo para la posteridad y entendiendo que los grandes jugadores también son cracks fuera de la cancha.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo