Nuevo proddar ¿profesionales o terroristas?

Este sistema es una arista más de apoyo, distinta a los planes de cada deportista para su preparación anual. Esto es un premio aparte, con sus derechos y deberes.

Por Soledad Bacarreza

Imagen foto_0000000220121220073540.jpg

“El nuevo cambio del sistema Proddar  es un atentado terrorista contra el deporte chileno”. Así lo afirmó a través de su Twitter una conocida lanzadora de nuestro medio. Al respecto, algunas aclaraciones acerca de estos cambios, que entran en vigencia en enero.

En cuanto a los derechos de los deportistas, el sistema otorga premios mensuales en dinero por logro obtenido. De un total de 206 beneficiados, 178 verán aumentados sus ingresos, 25 quedarán igual y 3 bajarán. Habrá más logros para entrar al Proddar: por ejemplo, hasta el octavo lugar en Juegos Olímpicos, lo que sube el dinero de Tomás González 960 mil pesos mensuales; se incluye al deporte paralímpico, donde Cristián Valenzuela será el deportista que más recibe al mes, con 2 millones 400 mil pesos, y se adicionan los deportes colectivos, históricamente omitidos por el plan. Las categorías van desde el oro en Juegos Olímpicos hasta medallas sudamericanas y promesas del deporte juvenil.

Además del aumento promedio del 20%, se reajustarán las platas de acuerdo al IPC. Los beneficios incluyen derecho a usar el hotel del CAR, asistencia médica, técnica y metodológica, y el uso de todas las instalaciones deportivas federadas, del Centro de Entrenamiento Olímpico y del CAR. También asistencia social y asesoría en cuanto a previsiones y seguro de accidentes deportivos.

Los entrenadores y preparadores físicos siguen en el sistema, hasta con 8 y 10 deportistas respectivamente, pagados individualmente cada uno. Así, un entrenador que tenga siete becados, podrá embolsarse -aparte de su sueldo- cerca de 600 mil pesos si sus dirigidos se ubican en el nivel de medalla sudamericana, panamericana y mundiales juveniles. Los técnicos que por las nuevas categorías bajan sus ingresos -30 mil pesos mensuales en el caso de Dulce Margarita García, entrenadora de Natalia Ducó- son compensados por el Plan Olímpico.

En cuanto a los deberes de los deportistas: deben portarse bien si alojan en el hotel del CAR; no dar positivo por doping; revalidar sus logros en el período estipulado para cada uno en particular; no trabajar para instituciones federadas o que manejen presupuestos deportivos fiscales -pueden hacerlo en cualquier otra parte para evitar el conflicto de duplicidad de funciones- y certificar sus lesiones de manera que no sean excluidos del sistema.

¿Reclamos de los deportistas a estos cambios? Algunos se molestaron porque se le exige título profesional o técnico al preparador físico para entrar al Proddar. La razón es la necesidad de regular que el tío, primo o sobrino recibiera la plata en vez de un verdadero profesional. Se resguarda además el campo laboral de los profesionales del deporte.

El tema de los impedimentos físicos -lesiones o embarazos- también causó escozor en algunos deportistas. Bajan a la categoría inmediatamente inferior si no pueden revalidar su medalla una vez por razones médicas. Salen del sistema a la segunda, pero mantienen los beneficios médicos. Siendo la carrera del deportista netamente un tema de rendimiento físico, parece lógico que quienes decidan dedicarse a tener familia no puedan coordinar ambos eventos. Al menos por un tiempo, posibilidad que está contemplada al no sacar a nadie del Proddar si no revalida su logro en un año.

Este sistema es una arista más de apoyo, distinta a los planes de cada deportista para su preparación anual. Esto es un premio aparte, con sus derechos y deberes. ¿Qué ya no podrán dormirse en sus laureles quienes esperaban cuatro años para revalidar su logro? No pues, ya no podrán, porque el sistema antiguo sólo desincentivaba el alto rendimiento. Ahora hay que acreditar actividad competitiva permanente, lo que regula el letargo de algunos.  Se resguarda además que la actividad sea, en todos sus ángulos, profesional. ¿Es perfectible? Sin duda, sobre todo lo que concierne a los deportes colectivos, donde hay rigidez a la hora de premiar a los actuales integrantes de un equipo, privilegiando sólo a quienes obtuvieron el logro.

Pero considerando los cambios e inclusiones, y considerando el aumento de las platas y la exigencia profesional por la que se ha clamado hace décadas, la calificación de “atentado terrorista” al deporte parece al menos, inadecuada.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo