La escuela

Y ahora que existe la posibilidad de "hacer escuela", entrenadores y dirigentes federados se enfrascan en lo mismo de siempre: las peleas.

Por Soledad Bacarreza

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Las peleas entre entrenadores, dirigidos y dirigentes de la gimnasia no hacen más que dar cuenta del manejo amateur en ciertos aspectos del desarrollo de esta actividad. Porque es precisamente eso  lo que está en juego en las discusiones públicas que han mantenido Yoel Gutiérrez, entrenador de Tomás González, y el presidente de la Federación, Jorge Castro: quien se queda con el puesto de head coach, un espacio clave en cuanto a los lineamientos y crecimiento futuro de la gimnasia.

Que no lo consideraron, que no le pueden pagar lo que él pedía, explicaciones varias que tienen nuevamente al cubano en el ojo del huracán, confirmando su personalidad de choque varias veces interpretada como de ataque. Esta vez  Gutiérrez considera humillante que el puesto clave de la federación en la parte técnica lo ocupe “un colombiano o mexicano” en desmedro de él, una figura activa y altamente probada del medio nacional. Pero ya sea que se merece el puesto o no, lo cierto es que entre estas discusiones, se diluye el tema principal que es darle una línea de desarrollo a la gimnasia en Chile. O sea, hacer escuela.

Los grandes deportistas, o la mayoría de ellos, pertenecen en sus principios a una escuela, una tendencia, una forma unificada de prepararse para el alto rendimiento. Rusia, región donde se “fabricaron” casi todos los campeones olímpicos y mundiales antes de 1991, precisamente entró en su primera gran crisis -de la que todavía no sale- cuando a partir del desmoronamiento de la Unión Soviética muchos entrenadores de la gimnasia artística se vieron obligados a buscar otro país para trabajar, ante los bajos sueldos ofrecidos por Rusia. Distinta suerte tuvo la rítmica, ya que al ser un deporte relativamente “nuevo”, el campo laboral era mucho más reducido que el de la gimnasia artística, y muchos técnicos no encontraron otro lugar. Una mala suerte ahora conveniente, porque ante la constancia del trabajo de excelentes formadores las rusas han logrado llegar a un nivel inigualable en la rítmica mundial y olímpica.

El desmembramiento de la academia soviética es el ejemplo más claro de cómo puede afectar al rendimiento de una nación la falta de una escuela. En Chile, históricamente huérfano de una forma de trabajo y lugar  reconocido en este deporte, es aún más claro todavía: tenemos a un solo gimnasta de renombre en toda la historia de este deporte. Que se hizo solo, sin guías técnicas que lo precedieran. Y ahora que existe la posibilidad de “hacer escuela”, entrenadores y dirigentes federados  se enfrascan en lo mismo de siempre: las peleas y desencuentros mediáticos en vez de centrarse en capitalizar el legado que está dejando Tomás González. A estas alturas, ya de amenazas de querellas, el único capaz de plasmar una tendencia gimnástica para Chile es el propio González. Y para eso, si todo le sale bien al doble finalista olímpico, hay que esperar al menos cuatro años más.

Ryan Lochte vs. Michael Phelps

El once veces medallista olímpico Ryan Lochte está siendo tentado -y aparentemente con éxito- para participar en al menos dos realitys televisivos: Dancing whith the Stars y The Bachelor, programa que le busca pareja a un codiciado soltero.

No sería la primera vez que el nadador estaría en televisión, ya que participó en la serie 90210 en octubre de este año. Lochte, a quien llaman “el campeón sonriente”, se ha convertido en una figura sumamente atractiva para los medios, por su estilo relajado.

Mientras Michael Phelps, un año menor que su amigo Lochte, se dedicaba a entrenar bajo régimen marcial para ganar las 8 medallas de Beijing, Lochte surfeaba y andaba en skate en sus ratos libres, lo que le otorgó el aire distendido que hoy lo convierten en una de las figuras deportivas mas requeridas.

Aunque Phelps tampoco se queda atrás: ya está confirmado para el programa The Haney Project, un reality donde el entrenador de Tiger Woods,  Hank Haney, intenta enseñar golf a las celebridades.

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